LA PERIODISTA PRESENTA SU NUEVO PROGRAMA “LA MESA” EN ANTENA 3

“Ni fe ciega en los medios ni políticos como ídolos”: Cristina Pardo reflexiona sobre la actualidad y el periodismo

EL ESPACIO COMENZARÁ A EMITIRSE MAÑANA, DESPUÉS DE EL HORMIGUERO, Y CADA SEMANA ANALIZARÁ Y DEBATIRÁ LOS ASUNTOS MÁS DESTACADOS DE LA ACTUALIZAD PERO NO SERÁ UNA TERTULIA HABITUAL

Cristina Pardo ha hecho de su peinado “al descuido” (ya ni tanto) su seña de identidad. Pero que nadie se engañe. Es una periodista que no deja nada al azar. Y hace del pensamiento crítico su verdadera marca. Una marca que espera dejar en “La Mesa”, su nuevo proyecto y con el que debutará como presentadora principal en Antena 3, mañana después de la emisión de El Hormiguero.

El programa, dice la nota de prensa de Antena 3, será un programa semanal que combinará actualidad, grandes personajes, conversación y entretenimiento. Está dirigido por Belén García y producido por Buendía Estudios.

En el primer programa contará con la presencia de Vicente Vallés, director y presentador de Antena 3 Noticias 2 y Carlos Alsina, codirector de Más de Uno en Onda Cero.

¿Cuál va a ser la diferencia entre Liarla Pardo y La Mesa?

La diferencia entre Liarla Pardo y La Mesa es obviamente la mesa, que es un ingrediente importante de este programa porque va a estar muy presente en el debate. Y luego el tipo de invitados, que va a ser distinto. Liarla Pardo era un programa del domingo en el que tuvimos a gente súper interesante, pero muchas veces, para que la gente estuviera, teníamos que grabar esas entrevistas porque a lo mejor el domingo por la tarde o no podían venir o no querían venir. Ahora ese es un inconveniente que no vamos ha encontrarlo, de tal manera que las posibilidades con respecto a los invitados parecen infinitas.

Y luego algo que también es muy importante: Liarla Pardo trataba de ser un programa, por lo menos en su primera parte, bastante más gamberro de lo que realmente será este ahora. Que no significa que el tono vaya a ser más serio en este programa, porque al final a mí me gusta la actualidad entretenida y contada de manera sencilla, y los invitados —y lo vais a ver este miércoles— va a ser gente muy, muy potente. O sea, no va a haber colaboradores fijos como en Liarla Pardo; aquí van a ir en función de los temas que se traten.

¿Por qué ese nombre, La Mesa?

El nombre hace referencia a la importancia que va a tener. Es un mueble pero que en realidad, si lo piensas, es donde pasa todo: donde te reúnes con tus amigos, con tu familia o para una negociación política. Para cualquier cosa; la mesa es un elemento fundamental y central en nuestras vidas.

Y va a estar estructurada —salvo que haya noticias que te obliguen a darle una patada a las escaletas— con una primera parte más relacionada con la actualidad. Habrá una entrevista siempre (este miércoles va a ser Carlos Alsina, que a mí me parece un tipo muy interesante y creo que es referente para mucha gente) y después el tramo final del programa, que además será más tarde, tratará de ser un poco más ligero, más desenfadado, con temas que nos afectan a todos en el día a día pero que seguramente en un programa que no fuera tan reposado no tendrían sentido.

¿Cuál va a ser el criterio para definir la actualidad informativa?

Hay muchos criterios que se emplean en el día a día: enfoques que no estén muy manidos, noticias que pienses que pueden tener un mayor recorrido en el tiempo (a lo mejor no tan de consumo rápido), noticias que afecten a más gente… En fin, los criterios son diversos. Si tú me preguntaras ahora cuáles me parecen a mí buenos temas, por ejemplo, para el miércoles (teniendo en cuenta que quedan dos días y dos días ahora mismo son un mundo), obviamente Ceuta. También que Pedro Sánchez que ha hecho declaraciones en estas últimas horas después de las vacaciones; el debate que abrió Óscar Puente con respecto a la sucesión de Sánchez y la resaca que ha habido después. La actualidad nunca es un solo punto de vista.

No te vas a concentrar, entonces, en el tema del día necesariamente…

Obviamente la primera parte del programa va a estar pegada a la actualidad, pero habrá días en los que a lo mejor haya varios temas y lógicamente tienes que apostar. Pero tampoco puedes hacer quince temas porque este programa no está concebido para eso.

¿Cómo te sientes con este nuevo reto?

La verdad es que estoy contentísima, por el nivel de invitados que voy a tener, que es algo a lo que no estás acostumbrado cuando haces un programa diario, por lo que te decía antes: tienes que resolver y buscar tertulianos que puedan hablar de lo que ya ha pasado y de lo que pueda pasar sobre la marcha durante el programa. Aquí estas prisas no se tienen y, por lo tanto, estoy muy contenta con la gente que va a venir. Y siento mucha responsabilidad; ojalá el programa salga bien y dure mucho tiempo.

¿Qué te preocupa de la actualidad española?

En general, la polarización. La crispación, la falta de sosiego y de espíritu crítico.

¿Cuál sería la solución para eso?

No tratar a los políticos como si fuéramos fanes. A los políticos les pagamos nosotros; deberían servirnos a nosotros, no al revés.

A veces se olvida eso

Pues conviene no olvidarlo nunca.

Y en el ámbito internacional, ¿qué te preocupa?

A mí me parece pasmoso, y lo he dicho desde el primer día, la falta de filtros de Donald Trump. Lo he dicho muchas veces: en la vida diaria tú no puedes relacionarte con la gente sin filtros, tú no puedes decirle a la gente lo que piensas todo el rato sin ningún tipo de filtro, y en cambio él lo hace todo el tiempo. Es muy difícil relacionarse con una persona así, me da igual si es de país a país o de persona a persona.

Un tipo que se mete con las orejas del jefe de la NASA delante de todo el mundo o que intenta ridiculizar a Zelenski ante el mundo entero. Es muy difícil ponerse a su altura; de hecho, no es conveniente.

A mí esta situación es lo que me parece más sobrecogedor y a la par que hipnótico, porque cuando ves a un tipo sin filtros las 24 horas del día no puedes dejar de mirar y piensas: “¿Pero este tío?”. Y creo que no estamos jugando con las mismas cartas, porque Trump no tiene filtros y el resto sí, y así no podríamos convivir.

El detalle es que uno se puede acostumbrar…

Yo espero que no. Yo no me acostumbro y creo que es imposible acostumbrarse a eso. Es como si tus amigos te hicieran eso: no te puedes acostumbrar. Las cosas están bien o mal no en función de quién las haga; están bien o mal, y eso está mal para convivir.

¿Cómo ves el periodismo actual en ese sentido, hablando de toda la polarización y sobre todo del periodismo de televisión?

No es que no me quiera mojar, pero es que yo no soy quién para dar lecciones a nadie. Te digo lo que a mí me gusta, y lo que a mí me gusta es el sentido común, la ecuanimidad y la honestidad. A partir de ahí, es lo que yo intento practicar, pero no voy a caer en el error de dar lecciones a nadie sobre cómo hay que hacer las cosas porque no tengo la varita mágica. Lo que defiendo es eso y pienso que sería bueno y conveniente para todo el mundo todo el rato, pero a lo mejor no tengo la razón.

Sentido común… hablando de la actualidad con las redes sociales, la sobreinformación, la expansión de noticias falsas… ¿el papel del periodismo se ha desvirtuado? ¿Se ha perdido un poco el norte?

Es probable que nosotros estemos un poco despistados con respecto a la irrupción de las redes sociales y al papel que eso ha hecho en tanta gente, que parece que ya cualquiera puede ser periodista. El otro día —mi padre es médico— hablaba con él de que conozco ya a mucha gente que consulta sus problemas médicos con la IA. ¿Quién tiene un problema más grave: los médicos o los periodistas? Seguramente los dos, cada uno tendrá un problema distinto.

Nosotros [los periodistas] deberíamos intentar lidiar con eso que hace que nuestro trabajo sea muy difícil, porque a veces ves imágenes en redes sociales que son falsas y cuesta muchísimo distinguir si es verdad o mentira. Eso te obliga a una labor de cotejar que toma mucho tiempo para intentar dar un buen servicio al espectador. Pero ya te digo: conozco gente que le cuenta sus penas y sus enfermedades a la IA. ¿Y por eso los médicos van a dejar de ser útiles o su trabajo va a quedar desdibujado? Hombre, espero que no.

¿Qué recomiendas al ciudadano para que se mantenga bien informado en esta situación en donde estar bien informado implica creer o no en las cosas?

Siempre recomiendo lo mismo, e incluso antes de que surgiera la IA: soy partidaria de leer diferentes medios de comunicación, diferentes digitales o fuentes de información para extraer tu propia conclusión y siempre con pensamiento crítico.

Pedirle a la gente que tenga fe ciega en los medios —sean tradicionales o modernos— creo que es contraproducente porque cada quien decide informarse por donde le da la gana, pero sí que sean un poco exigentes y vean siempre varios puntos de vista; eso es sanísimo.

¿Siempre te gustó la televisión?

A mí lo que me gustaba era la radio. Yo quería ser José María García, pero nunca hice deportes ni trabajé con él. Él me ayudó a entrar en la COPE, pero nunca hice deportes ni trabajé con él. Y nunca en mi vida he dicho “me encantaría llegar a hacer X”; la vida me ha ido llevando por donde me ha llevado. Estuve nueve años en la radio, luego veinte años en La Sexta, y por donde me lleve la vida ahí estaremos para intentar hacerlo lo mejor posible.

¿Te gustaría practicar otro formato que nunca hayas hecho?

Nunca ha sido algo prioritario para mí. Sí que ha habido gente con la que me hubiera hecho ilusión trabajar: en su día José María García o Paco González, que me encanta cómo hace ahora los deportes en la COPE. Hay gente con la que digo: “Ojalá la vida me hubiera puesto en su camino”, pero más que proyectos concretos, no me cierro a nada ni deseo nada específico; voy por donde me lleve la vida. Y en todos los sitios donde he estado me lo he pasado bien, he aprendido y siempre he intentado que todo estuviera lo mejor posible.

Seguiremos Informando…

Salir de la versión móvil