Pedro Sánchez ha encontrado un nuevo responsable al que mirar en plena crisis de Ceuta: Felipe VI.
Durante su entrevista en Hoy por Hoy de la Cadena SER, el presidente del Gobierno puso sobre la mesa la ausencia del monarca en Ceuta y Melilla y aseguró que había pasado demasiado tiempo sin una visita del jefe del Estado. Hasta ahí podría existir un debate político.
El problema llegó cuando Sánchez decidió acompañarlo de datos: “El rey lleva gobernando 20 años y nunca ha ido a Ceuta y Melilla”, afirmó.
Solo hay un pequeño inconveniente. Felipe VI fue proclamado rey el 19 de junio de 2014.
Es decir, lleva algo más de 12 años reinando, no 20. Lo que se aproxima a las dos décadas es el tiempo transcurrido desde la última visita de un monarca a Ceuta, protagonizada por Juan Carlos I en 2007.
Veinte años que se convirtieron en doce
Después llegó la explicación. Desde Moncloa trataron de corregir el disparo asegurando que Pedro Sánchez no pretendía decir que Felipe VI llevara 20 años reinando, sino que hacía referencia al tiempo transcurrido desde la última visita de un jefe del Estado.
Pero las palabras están grabadas. Y las matemáticas también. La equivocación resulta todavía más llamativa porque Sánchez estaba utilizando precisamente ese supuesto periodo de tiempo para cuestionar la ausencia del Rey.
Primero el reproche. Después, la rectificación. Y finalmente, la explicación de lo que supuestamente quiso decir. Un clásico.
Pero ¿quién decide cuándo va el Rey?
Aquí empieza la parte todavía más incómoda. El presidente aseguró que existen razones suficientes para que Felipe VI vaya a Ceuta y añadió que la visita se realizará “cuando se den las condiciones”.
¿Y quién decide cuándo se dan esas misteriosas condiciones? Dentro del propio Gobierno no parecen tenerlo demasiado claro.
La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, sostuvo días antes que la Casa Real es “dueña de su propia agenda” y negó que Moncloa estuviera poniendo obstáculos al desplazamiento. Horas después apareció Óscar Puente para corregirla.
El ministro fue bastante menos ambiguo: “Es el Gobierno el que decide la agenda del Rey”. Puente aseguró además que Felipe VI visitaría Ceuta cuando llegara el “momento más oportuno”.
Así que la situación empieza a adquirir cierto aroma a trabalenguas institucional. Sánchez pregunta por qué no va el Rey. La portavoz dice que la agenda es del Rey. Óscar Puente dice que la agenda la decide el Gobierno. Y el presidente termina anunciando que el Rey irá… cuando se den las condiciones. Vídeo vía Tik Tok: @babaguyo.creations
El Rey quería ir
La polémica adquiere todavía más recorrido porque el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ya había trasladado públicamente que Felipe VI tenía interés en desplazarse a la ciudad. Moncloa y Zarzuela llegaron incluso a abordar durante agosto la posibilidad de realizar la visita, aunque no cerraron una fecha.
Por tanto, presentar ahora la ausencia del monarca como una decisión exclusivamente personal de Felipe VI resulta, como mínimo, incompleto.
Una visita oficial del jefe del Estado no consiste en comprar un billete y presentarse en Ceuta una mañana.
Tiene implicaciones institucionales, de seguridad y políticas y requiere coordinación entre Zarzuela y el Ejecutivo. La propia Constitución establece además que los actos del Rey son refrendados por el presidente del Gobierno o por los ministros competentes.
Tirar la piedra hacia Zarzuela
Pedro Sánchez podía haber defendido simplemente que había llegado el momento de organizar la visita. Podía haber explicado que Moncloa y Zarzuela estaban trabajando en ella. Incluso podía haber reconocido que durante los últimos doce años ningún Gobierno —ni el suyo ni los anteriores— había conseguido materializarla.
Eligió otra opción. Preguntar públicamente por qué el Rey no había ido. Y hacerlo además atribuyéndole ocho años de reinado que nunca existieron.
Ahora el Gobierno asegura que no hubo ningún reproche a Felipe VI y que Sánchez simplemente estaba “constatando una realidad”. Debe de ser una nueva modalidad de constatación:
Preguntar por qué alguien no ha hecho algo que tu propio Gobierno reconoce que debe coordinar y equivocarte en ocho años mientras lo haces.
La visita llegará. Sánchez ya lo ha anunciado.
Eso sí: Cuando el Gobierno considere que se dan las condiciones.
