La dapagliflozina, un medicamento utilizado para tratar la diabetes tipo 2, demuestra nuevas posibilidades en el ámbito cardiovascular. Un nuevo análisis del ensayo clínico DapaTAVI confirma que el fármaco reduce el riesgo de muerte o empeoramiento de la insuficiencia cardiaca en pacientes con estenosis aórtica grave sometidos a un implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI), independientemente de la función de bombeo del corazón.
Los resultados, publicados en European Journal of Heart Failure y coordinados por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y de la Sociedad Española de Cardiología, amplían las conclusiones del estudio DapaTAVI publicadas previamente en The New England Journal of Medicine. El análisis incluyó a 1.223 pacientes tratados mediante TAVI en 39 hospitales españoles, con una edad media de 82 años.
El beneficio de la dapagliflozina se mantuvo tanto entre los pacientes con una fracción de eyección ventricular reducida como entre aquellos con función preservada. Tras un año de seguimiento, los investigadores observaron una reducción consistente del riesgo combinado de muerte por cualquier causa o empeoramiento de la insuficiencia cardiaca, sin diferencias significativas en función de la capacidad de bombeo del corazón.
Un tratamiento que busca cubrir una laguna en cardiología
La estenosis aórtica es una de las enfermedades valvulares más frecuentes entre las personas mayores y, pese al avance de la TAVI, muchos pacientes continúan expuestos a insuficiencia cardiaca, nuevas hospitalizaciones y mortalidad tras la intervención. El estudio DapaTAVI cobra especial relevancia porque los pacientes con valvulopatías graves habían quedado excluidos sistemáticamente de muchos de los grandes ensayos con inhibidores SGLT2. Además, el efecto beneficioso del tratamiento apareció especialmente pronto, durante los primeros meses posteriores a la intervención.
Los investigadores consideran que estos resultados refuerzan el papel de la dapagliflozina como una de las estrategias farmacológicas más prometedoras después de una TAVI. “Disponemos de muy pocas terapias farmacológicas que hayan demostrado mejorar el pronóstico después de una TAVI”, señala Borja Ibáñez, director científico del CNIC, quien apunta que el fármaco podría convertirse en una opción “sencilla, segura y potencialmente aplicable” a una amplia mayoría de estos pacientes.
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