EL ESPECTRO DEL PLAGIO SOBREVUELA EL ESTRENO MÁS ESPERADO

Las redes sentencian ‘Rueda la letra’: ‘Pasapalabra’ de marca blanca”

CARLOS SOBERA NO SE LIBRA DE LAS CRÍTICAS COMO PRESENTADOR

…‘Rueda la letra’ se estrenó este lunes en Telecinco con un problema difícil de esconder detrás de un cambio de nombre: para muchos espectadores, lo que aparecía en pantalla se parecía demasiado a algo que llevaban años viendo…

El nuevo concurso de Mediaset, presentado por Carlos Sobera y producido junto a Bulldog TV, llegaba precedido además por meses de expectación y por una batalla jurídica alrededor de una de las pruebas más reconocibles de la historia reciente de la televisión española. Y apenas comenzó la emisión, las redes sociales dictaron su particular sentencia. “Pasapalabra’ de marca blanca” fue una de las definiciones que circularon en X. No fue la única. Porque las críticas no se limitaron a señalar que ambos espacios son concursos de palabras. Los usuarios fueron identificando semejanzas en la estructura, la escenografía, la participación de famosos, las pruebas, la acumulación de tiempo y, naturalmente, en el gran reclamo con el que Mediaset ha construido el lanzamiento: el regreso del antiguo Rosco, ahora rebautizado como ‘La Rueda’.

La comparación era tan previsible que el propio Carlos Sobera la había asumido antes del estreno: “Las comparaciones siempre van a estar ahí”. Y Mediaset tampoco ha escondido cuál es la joya que sostiene su nueva apuesta. El presentador llegó a calificar la prueba final como una “gallina de los huevos de oro” y una “joya de la corona”. Pocas veces un programa nuevo había llegado a la parrilla cargando con tanta televisión vieja a sus espaldas.

El Rosco regresa a Telecinco siete años después

Para comprender la polémica hay que retroceder hasta 2019. ‘Pasapalabra’ llevaba más de una década emitiéndose con éxito en Telecinco cuando una resolución judicial obligó a Mediaset a retirar el programa. El conflicto enfrentaba a Mediaset con ITV por los derechos del formato y terminó provocando la desaparición inmediata de uno de los espacios más importantes de las tardes de la cadena. El concurso regresó posteriormente a Antena 3, donde había comenzado su historia española en el año 2000, y volvió a convertirse en una de las grandes locomotoras de audiencia de Atresmedia. Pero la historia judicial no terminó ahí.

La prueba de ‘El Rosco’ volvió a convertirse en objeto de disputa, esta vez alrededor de los derechos reclamados por la compañía neerlandesa MC&F Broadcasting. Finalmente, ‘Pasapalabra’ dejó de emitir el histórico Rosco el pasado 19 de junio y Atresmedia lo sustituyó por una nueva prueba denominada ‘AlaZ’. Y ahí apareció Mediaset. La compañía decidió recuperar para Telecinco la prueba circular que había formado parte durante años de su propio ‘Pasapalabra’, integrándola en un concurso completamente nuevo sobre el papel: ‘Rueda la letra’.

Incluso la denominación constituye una consecuencia de esa complejísima batalla de derechos. La prueba que durante décadas conocieron millones de espectadores como ‘El Rosco’ se llama ahora ‘La Rueda’. El resultado es una situación televisiva insólita: Antena 3 conserva ‘Pasapalabra’, pero sin su antiguo Rosco; Telecinco recupera el Rosco, pero no puede presentarlo como el Rosco de ‘Pasapalabra’.

Y el espectador contempla ahora cómo las piezas de uno de los concursos más famosos de la televisión española han terminado repartidas entre diferentes propietarios, cadenas y formatos.

Mediaset no ha ocultado de dónde viene su gran reclamo

La propia promoción oficial de Mediaset resulta especialmente significativa. La compañía presentó ‘Rueda la letra’ explicando que su desafío final es “una prueba que ya es un icono de la historia de la televisión” y que regresa a Telecinco “con nueva denominación: ‘La Rueda’”. No hay, por tanto, voluntad alguna de ocultar la genealogía de la prueba final. Tampoco resulta irrelevante quién dirige el nuevo programa.

‘Rueda la letra’ está dirigido por Rafa Guardiola, un profesional estrechamente ligado precisamente a ‘Pasapalabra’: fue director del concurso durante más de una década en su etapa de Telecinco. Mediaset ha utilizado expresamente ese currículo como uno de los argumentos de autoridad del nuevo proyecto. El programa enfrenta a dos equipos formados por un concursante anónimo y dos famosos. A través de diferentes juegos relacionados fundamentalmente con las palabras, los participantes consiguen segundos que después resultan decisivos en la prueba final. ¿Suena conocido? A numerosos espectadores también.

Las pruebas tampoco escaparon a las comparaciones

El estreno mostró juegos como ‘El Dicho’, ‘Cantando espero’, ‘Con dos palabras’ o ‘Palabras ocultas’. ‘Cantando espero’, una prueba musical, provocó inevitablemente comparaciones con ‘La Pista’ de ‘Pasapalabra’. ‘Con dos palabras’ recupera elementos reconocibles de otros concursos lingüísticos. Y todo el recorrido desemboca finalmente en ‘La Rueda’, donde las semejanzas históricas ya no necesitan demasiadas explicaciones: se trata precisamente de la prueba cuyos derechos constituyen el origen de buena parte de esta historia.

Hasta el decorado había provocado comentarios antes del estreno. Durante la presentación del programa, EL PAÍS destacó elementos que recordaban al universo visual de ‘Pasapalabra’: atriles para la prueba final, una mesa destinada a los cuatro famosos, pantallas y determinados recursos escenográficos. Jaime Guerra, director de Producción de Contenidos de Mediaset España, defendió entonces la singularidad del espacio. Su argumento fue que existen multitud de concursos que utilizan palabras y música y que el equipo había probado diferentes juegos hasta configurar un formato propio.

El problema para Telecinco es que una parte del público no compró esa diferenciación. Y tardó minutos en hacerlo saber.

“‘Pasapalabra'” de marca blanda”

Las redes se convirtieron durante la emisión en un segundo plató, bastante menos amable que el primero. Las principales críticas se centraron precisamente en la identidad del formato. Hubo espectadores que hablaron de “copia”, otros de parecido excesivo y quienes optaron directamente por una expresión demoledora para cualquier estreno que aspire a construir una marca propia: “Pasapalabra’ de marca blanca”.

La acusación de plagio pertenece, naturalmente, al terreno de la opinión de esos usuarios y no equivale a que exista una resolución judicial que declare que ‘Rueda la letra’ plagia ‘Pasapalabra’. Conviene establecer esa diferencia. Pero desde el punto de vista televisivo el problema existe igualmente. Un formato nuevo necesita identidad. Y cuando una parte considerable de la conversación de su estreno consiste en enumerar aquello que recuerda a otro programa, la comparación deja de ser una anécdota para convertirse en uno de los elementos centrales de su recepción.

Más aún cuando el programa comparado no es un espacio cualquiera, sino uno de los concursos más reconocibles, longevos y exitosos de la televisión española.

Hasta los concursantes del estreno procedían del universo ‘Pasapalabra’

Mediaset tampoco eligió precisamente participantes desconocidos para marcar distancias. Los dos primeros concursantes fueron Fran González y Lilit Manukyan, dos nombres vinculados directamente a la historia de ‘Pasapalabra’ y ganadores de su bote.

Fran González consiguió en 2019 uno de los grandes premios del concurso durante su etapa en Telecinco. Lilit Manukyan también forma parte de la nómina de históricos del formato. Junto a ellos participaron como famosos Samantha Vallejo-Nájera, Miguel Ángel Muñoz, Iván Sánchez y Laura Sánchez. Es decir: para presentar al público un concurso cuya principal dificultad consiste precisamente en escapar de la comparación con ‘Pasapalabra’, Telecinco decidió estrenar el formato con dos antiguos campeones de ‘Pasapalabra’.

Una decisión eficaz desde el punto de vista promocional, pero bastante menos útil si lo que se pretendía era levantar un muro entre ambos programas.

Telecinco ha evitado incluso el enfrentamiento directo

Hay otro detalle que demuestra hasta qué punto ‘Pasapalabra’ condiciona el nacimiento de ‘Rueda la letra’: el horario. Telecinco ha colocado el concurso entre las 19.00 y las 20.00 horas. Cuando termina Sobera, comienza la franja en la que Antena 3 emite ‘Pasapalabra’.

No hay, al menos inicialmente, duelo directo. Mediaset ha construido así una especie de frontera televisiva: primero ‘Rueda la letra’; después, ‘Pasapalabra’. La decisión permite a Telecinco intentar recuperar público para una de sus franjas más delicadas sin lanzar desde el primer día a su nuevo concurso contra uno de los grandes gigantes de la televisión. No es un dato menor.

Telecinco llega a esta temporada necesitada de reconstruir unas tardes que han sufrido numerosos cambios y resultados discretos. La cadena canceló ‘¡De lunes a viernes!’, que cerró su recorrido con una media aproximada del 8,2%, y reorganizó la tarde para hacer hueco a la nueva apuesta de Sobera. La parrilla queda encadenada con ‘El diario de Jorge’, después ‘Rueda la letra’ y posteriormente ‘¡Allá tú!’, mientras ‘Pasapalabra’ comienza su emisión en Antena 3 cuando la rueda de Sobera ya ha terminado.

Competir, sí. Pero quizá no tanto.

Sobera tampoco salió indemne

Si el formato recibió golpes, Carlos Sobera tampoco escapó de ellos. El presentador había participado activamente en la campaña de lanzamiento y defendido con entusiasmo la llegada del concurso. Incluso había reconocido abiertamente el enorme valor industrial de la prueba final: “Es una gallina de los huevos de oro”. Pero una vez encendidas las cámaras, algunos espectadores cuestionaron si Sobera era el profesional más adecuado para conducir un formato que exige velocidad, precisión, lectura limpia y un ritmo especialmente exigente durante la prueba final.

“No creo que sea el presentador adecuado”, sentenció en X el usuario @casasola_89, analista habitual del panorama televisivo.

Comparado con otros comentarios, casi fue una caricia. Una parte de las críticas se concentró especialmente en la lectura y la dicción durante ‘La Rueda’. “Sobera se atasca, es bastante malo para el rosco, o la rueda, o como quieran llamarlo”, escribía otro usuario. Otros espectadores señalaron errores, pausas y una falta de velocidad que contrastaba inevitablemente con la mecánica perfectamente engrasada que durante años han mostrado los distintos presentadores de ‘Pasapalabra’.

Aquí vuelve a aparecer el gran enemigo del estreno: la comparación.

Sobera no estrenaba únicamente un concurso. Se enfrentaba al recuerdo acumulado de miles de programas y a una prueba que el público conoce casi de memoria. Y en semejante escenario cada vacilación se amplifica.

Roberto Leal, el elefante que no estaba en el plató

Carlos Sobera tiene además enfrente una dificultad añadida: Roberto Leal. El presentador de ‘Pasapalabra’ ha convertido la naturalidad y, especialmente, el ritmo de conducción del concurso en una de sus señas de identidad. Después de años al frente del formato, la mecánica entre preguntas, respuestas, segundos y silencios funciona con una precisión que el espectador da por descontada.

Sobera tenía que construir ese automatismo desde el primer programa. Y las redes no conceden cien emisiones de adaptación. Conceden segundos. De ahí que algunos tropiezos de la primera entrega fueran inmediatamente recortados, comentados y utilizados como munición contra el nuevo formato. Habrá que comprobar si se trata simplemente de los inevitables problemas de rodaje de cualquier estreno diario o si la conducción termina convirtiéndose en uno de los puntos débiles del programa.

Una guerra que es mucho más que televisiva

Pero reducir todo este asunto a Sobera contra Roberto Leal sería quedarse en la superficie. Detrás de ‘Rueda la letra’ existe una guerra empresarial y jurídica de enorme calado. En ella aparecen Mediaset, Atresmedia, ITV y MC&F Broadcasting; los derechos del formato ‘Pasapalabra’; los derechos sobre su histórica prueba final; la denominación ‘El Rosco’; la nueva prueba ‘AlaZ’; y hasta la propia marca ‘Pasapalabra’. Mediaset presentó este verano una reclamación ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea relacionada con la marca ‘Pasapalabra’. Mientras tanto, MC&F, propietaria de los derechos de la prueba del Rosco, cuestionó la nueva prueba ‘AlaZ’ de Atresmedia al considerar que mantenía similitudes excesivas con aquella.

El resultado es un auténtico laberinto de propiedad intelectual en el que cada palabra, cada círculo y cada mecánica pueden terminar examinados por abogados.

Por eso la polémica del estreno tiene una segunda lectura. Cuando un espectador escribe en X que está viendo una copia de ‘Pasapalabra’, está formulando una opinión televisiva. Cuando una empresa propietaria de derechos sostiene que otra está reproduciendo elementos protegidos, comienza otra historia completamente diferente. Y esa segunda historia se escribe en los tribunales.

Mediaset se juega mucho más que una rueda

Para Telecinco, además, ‘Rueda la letra’ no es simplemente otro estreno. La cadena necesita recuperar estabilidad y competitividad en sus tardes después de años de cambios de formatos, cancelaciones y pérdida de liderazgo frente a Antena 3 y La 1. Los concursos diarios poseen precisamente aquello que Telecinco necesita con urgencia: continuidad, fidelización y hábito. Un espectador que regresa cada tarde para seguir a un concursante puede convertirse en una pieza fundamental para levantar toda una franja.

‘Pasapalabra’ lleva años demostrando el valor de ese mecanismo. Por eso ‘Rueda la letra’ tiene algo de paradoja empresarial: Telecinco necesita encontrar una identidad propia utilizando como principal locomotora una prueba que inevitablemente recuerda al programa del que pretende diferenciarse.

Quiere parecerse lo suficiente para recuperar aquella magia. Y diferenciarse lo suficiente para que nadie pueda decir que es lo mismo. Las redes, en su primera noche, parecieron tenerlo bastante claro.

La rueda acaba de empezar a girar

Un estreno, en cualquier caso, no sentencia un programa diario. ‘Rueda la letra’ necesitará emisiones, concursantes reconocibles, ritmo y, sobre todo, audiencia para demostrar si puede convertirse en una marca independiente o si permanecerá condenado a vivir bajo la sombra de ‘Pasapalabra’.

También Carlos Sobera tendrá tiempo para ajustar la velocidad de una prueba especialmente complicada y encontrar el tono de un programa que apenas acaba de comenzar. Pero Telecinco tiene delante un desafío bastante más complicado que completar veinticinco letras. Tiene que conseguir que el espectador deje de mirar ‘Rueda la letra’ y pensar inmediatamente en ‘Pasapalabra’. Y eso no se resuelve cambiando un Rosco por una Rueda. Porque se puede cambiar el nombre de una prueba, el decorado, los colores y hasta la cadena.

Lo verdaderamente difícil es cambiar la memoria del espectador.

Seguiremos Informando…

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