EL ARTE DE VIVRE

Cinco maneras de reencontrarse con Madrid al estilo Orfila

BRUNCH, APERITIVOS, COMIDAS ENTRE SEMANA, TARDES DE TÉ Y CENAS EN EL JARDÍN: EL JARDÍN DE ORFILA REÚNE CINCO BUENOS MOTIVOS PARA RESERVAR MESA ESTE SEPTIEMBRE EN MADRID 

Hay señales inequívocas de que septiembre ha llegado a Madrid. Conseguir cuadrar agendas vuelve a ser un pequeño reto, los domingos recuperan el brunch y cenar fuera sigue siendo una buena idea porque, por mucho que diga el calendario, al verano madrileño todavía le quedan noches.

En ese Madrid que vuelve a llenarse de planes, El Jardín de Orfila, restaurante de Relais & Châteaux Hotel Orfila, tiene propuestas para prácticamente cada hora del día. La cocina de Mario Sandoval sirve de hilo conductor a una agenda que empieza con el aperitivo, continúa con el menú ejecutivo de lunes a viernes, reserva los domingos para el brunch y deja espacio para un Afternoon Tea —con champagne, si se tercia— y para las cenas en el jardín.

Cinco planes y cinco formas de comprobar que septiembre en la ciudad tiene bastante más que ofrecer de lo que su fama sugiere.

El brunch que pide un domingo

En el interior o en la terraza de Hotel Orfila, el brunch de los domingos comienza alrededor de una mesa buffet en la que conviven bocados salados, dulces y repostería artesana. Después llegan los huevos, cocinados al gusto, antes de dar paso al plato principal, ya servido en mesa, con propuestas como steak tartar de cebón gallego, hamburguesa Orfila o lubina al pilpil. Y si hay un momento en el que cuesta elegir, es al final: tartas de queso, chocolate o lemon pie ponen el broche dulce a un brunch firmado por Mario Sandoval y pensado para recorrerlo de principio a fin.

El verano aún sigue en carta

Septiembre trae consigo las últimas semanas para probar algunos de los platos de la carta primavera-verano de El Jardín de Orfila antes de que el cambio de temperatura dé paso a nuevos productos y elaboraciones. Todavía es momento de pedir el salmorejo de mango con virutas de jamón y perlas de aceite de oliva virgen extra, la ensalada de tomates de temporada con alcaparras baby o el carpaccio de gamba roja con vinagreta de jalapeño y emulsión de sriracha. Y para continuar, propuestas como la ventresca de atún rojo curada con crema de tomate asado, láminas de almendra marcona y salicornia o la merluza con beurre blanc de cítricos y huevas de trucha mantienen el verano en el plato unas semanas más.

Las noches todavía son para el jardín

Que termine agosto no significa que Madrid dé por cerrado el verano. Septiembre todavía guarda noches de cenar fuera y El Jardín de Orfila permite aprovecharlas desde su terraza en Chamberí, con la carta de Mario Sandoval y las últimas temperaturas estivales como mejores argumentos. Los jueves, además, tienen nombre propio: Instantes Orfila, una cita semanal que propone cenar en el jardín bajo una ambientación especial a la luz de las velas, de 20:00 a 22:15 horas. Una excusa más para reservar mesa entre semana y seguir aprovechando las noches de Madrid antes de que el otoño cambie los planes.

¿Un té o una copa de champagne? Los dos.

La hora del té admite pocas reglas cuando el champagne entra en escena. Hotel Orfila propone su particular versión del Afternoon Tea con una selección de tés, dulces artesanos y pequeños bocados salados, a los que se puede sumar una copa de champagne. Una tradición británica que en Chamberí se permite ciertas licencias.

En la ciudad siempre queda sitio para el aperitivo

Madrid puede cambiar de temporada, pero hay costumbres que permanecen intactas. El aperitivo es una de ellas. Una copa, algo para compartir y el jardín de Orfila como punto de encuentro convierten ese momento antes de comer en motivo suficiente para quedar. Porque hay planes que siguen funcionando cualquier mes del año.

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