VISTO EN REDES

Óscar Puente o “Lianas” y el “no”: ‘Ceuta no se podía prever’

CRISTINA PARDO SOMETIÓ A ÓSCAR PUENTE A UNA BATERÍA DE PREGUNTAS SOBRE CEUTA Y EL MINISTRO ENCONTRÓ UNA RESPUESTA ESPECIALMENTE CÓMODA PARA CASI TODAS: NO

Cristina Pardo preguntaba y Óscar Puente levantaba puentes. No hubo previsión posible, no hay responsabilidades acreditadas y tampoco existen pruebas suficientes para señalar a Marruecos.

Óscar Puente o Lianas, acudió a La Mesa con una misión aparentemente sencilla: explicar la posición del Gobierno sobre Ceuta. El problema es que Cristina Pardo había hecho los deberes y cada respuesta abría una puerta que conducía directamente a otra pregunta.

La entrevista terminó dejando una curiosa versión ministerial de la crisis: nadie podía anticiparla, nadie debe asumir responsabilidades por ahora y Marruecos tampoco puede ser señalado porque, según Puente, no existen pruebas suficientes.

Un ejercicio de tranquilidad institucional que bien podría haber rebautizado al ministro como Óscar Lianas: Cristina Pardo cortaba una salida y él buscaba rápidamente otra rama a la que agarrarse. Vídeo vía Tik Tok: @pedrosaunas

¿Se podía prever? No

Uno de los grandes interrogantes de la crisis sigue siendo hasta qué punto el Gobierno disponía de información suficiente para anticipar una entrada masiva.

Puente defendió que los avisos existentes no permitían prever una movilización de semejante magnitud y señaló que las redes sociales consiguieron concentrar a un volumen de personas que, a su juicio, “nadie fue capaz” de anticipar.

El argumento resulta especialmente incómodo después de la desclasificación de documentación relacionada con los avisos recibidos antes del 30 de julio. El Gobierno sostiene que aquellos mensajes alertaban de convocatorias en redes, pero que no constituían una alerta formal que permitiera anticipar la dimensión de lo sucedido.

Así que primera pregunta complicada, primera respuesta:

No se podía saber.

¿Debe dimitir alguien? Tampoco

Cristina Pardo preguntó después si, dadas las críticas lanzadas incluso desde el propio Ejecutivo hacia organismos como el CNI, alguien debía asumir responsabilidades.

Otra vez, respuesta negativa.

Puente afirmó que no veía ninguna responsabilidad acreditada que justificara dimisiones o ceses. A su juicio, una entrada masiva de estas características no obliga automáticamente a colocar a alguien en el altar de los sacrificios políticos. En resumen: si no podía preverse, tampoco puede responsabilizarse a nadie por no haberlo previsto.

La lógica tiene al menos la virtud de cerrar perfectamente el círculo.

¿Marruecos? Óscar Puente no sabe nada

La entrevista se volvió especialmente incómoda cuando Pardo entró en Marruecos.

Pedro Lianas sostuvo que los hechos conocidos no permiten afirmar que Rabat estuviera detrás de la entrada masiva y defendió que, si aparecen razones suficientes para confrontar con Marruecos, el Gobierno lo hará. Hasta entonces, pidió ceñirse a los hechos.

Pardo le recordó que la documentación desclasificada hablaba de falta de medidas preventivas y de pasividad por parte de las autoridades marroquíes.

Puente volvió a rebajar la cuestión.

Incluso cuando Vicente Vallés le recordó que Pedro Sánchez había hablado inicialmente de un ataque y una violación de la soberanía territorial, el ministro trasladó el foco hacia otro culpable mucho menos diplomáticamente problemático: “la miseria, la pobreza, la desigualdad”.

Marruecos sale de la ecuación y entra la pobreza.

Problema solucionado.

La crisis que ya estaba “resuelta”

Hay, además, un pequeño detalle que convierte toda esta prudencia retrospectiva en algo bastante más llamativo.

El 1 de agosto, Óscar Puente publicó en X: “Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez”.

Aquello llegó cuando todavía quedaban miles de migrantes en Ceuta y Juan Jesús Vivas seguía reclamando medidas extraordinarias y un mando único. El propio Gobierno terminaría adoptando semanas después algunas de esas medidas. Es decir, primero la crisis estaba resuelta. Después resultó que todavía necesitaba semanas de medidas extraordinarias. Y ahora descubrimos que tampoco podía haberse previsto.

Una gestión admirablemente flexible del tiempo verbal.

Cristina Pardo aprieta y Puente se balancea

La propia Pardo reconoció después que se había preparado especialmente la entrevista y consideró que el discurso gubernamental sobre Marruecos era “muy endeble” y difícil de explicar. También admitió que Puente llegó a parecer acorralado en algunos momentos.

Quizá por eso la imagen resulta tan eficaz.

Pardo pregunta. Lianas busca otra rama.

Y mientras Ceuta continúa tratando de recuperar la normalidad, desde Madrid se transmite una tranquilidad casi zen: no se podía prever, no hay responsable y no conviene señalar a Marruecos sin más pruebas. Solo falta una última pregunta:

si nadie sabía nada, nadie hizo nada mal y nadie es responsable, ¿cómo acabaron entrando decenas de miles de personas?

Para esa, de momento, Óscar Lianas todavía parece estar buscando rama.

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