El cuidado de la salud y el respeto al bienestar han dejado de ser un beneficio adicional para convertirse en uno de los principales ejes de la propuesta de valor al empleado en España. Así lo refleja el informe “Salud en las empresas 2026,” elaborado por Coverflex, plataforma de retribución flexible, beneficios y compensación para empleados, que analiza el impacto real que supone el trabajo en la salud física y emocional de los empleados, además del papel que juegan las empresas. El estudio cuenta también con la opinión de expertos como, Sanitas, Savia Salud Digital Mapfre, Therapyside, Awards of Happiness y BeFlex, donde analizan los resultados desde su conocimiento clínico, organizativo y asegurador.
Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), los riesgos psicosociales, como el estrés, la salud mental o la falta de control sobre el trabajo, tienen un impacto directo tanto en la salud como en el bienestar de los trabajadores y recuerda que el estrés laboral también afecta al rendimiento, la productividad y, en definitiva, alfuncionamiento de las organizaciones.
Además, el marco normativo español reconoce el derecho a la desconexión digital fuera del tiempo de trabajo y obliga a las empresas a articular políticas internas, incluidos los entornos de trabajo en remoto.
En este contexto, el estudio sobre salud y bienestar en el trabajo de Coverflex refleja un panorama claro: el 67% de los trabajadores españoles afirma que su trabajo ha afectado negativamente a su salud física o emocional en los últimos cuatro meses. Los resultados también muestran la diversidad generacional que existe en un momento en el que conviven hasta cuatro grupos de edad, con trayectorias profesionales muy distintas, construidas en contextos económicos, tecnológicos y organizativos diferentes. Así, la Gen Z lo menciona en el 76% de los casos, seguido de los Millennials con el 72%, la Gen X con un 62% y ya, en menor medida, los Baby Boomers con el 44% de los encuestados.
El estudio también resalta que entre los más afectados se sitúan los empleados de startups y scaleups (83%), seguidos de empresas de 25 a 100 empleados (73%). Donde menos impacto negativo tiene la salud es entre los trabajadores de empresas con más de 500 empleados (38%).
Los jóvenes, los más estresados
Otro aspecto relevante que se desprende del análisis destaca que casi 8 de cada 10 trabajadores han experimentado síntomas relacionados con el estrés laboral, como ansiedad, irritabilidad, agotamiento o insomnio. Si bien la mitad de ellos manifiesta que los ha sentido de forma ocasional, para un 29% ha sido de forma frecuente. Por generaciones, la Gen Z y los Millennials son los más afectados, en un 86% y 83% de los casos respectivamente.
Según señala Isabel Aranda, psicóloga sanitaria especializada en el ámbito laboral de Therapyside, el elevado impacto entre las generaciones más jóvenes responde a factores como el actual estado de incertidumbre económica que afecta de forma muy directa al mercado laboral, los cambios tecnológicos acelerados, incluso la situación socio-política, que provoca trayectorias profesionales menos predecibles.
“Las generaciones más jóvenes han accedido al mercado laboral en un contexto marcado por una elevada incertidumbre económica, cambios tecnológicos acelerados, una alta incertidumbre socio-política y trayectorias profesionales menos predecibles. A ello se suman modelos de trabajo altamente conectados, donde la disponibilidad permanente y la sobrecarga informativa dificultan la recuperación psicológica. Por otro lado, las nuevas generaciones muestran una mayor alfabetización emocional y una menor estigmatización de los problemas de salud mental, lo que facilita reconocer y comunicar síntomas que quizá en generaciones anteriores permanecían ocultos o se normalizaban“, asegura Aranda.
En resumen, no se trata de que las personas jóvenes sean más vulnerables, sino que están más concienciados con la salud mental y trabajan en un entorno con nuevas fuentes de presión. Para solucionarlo, las organizaciones deberán centrarse en lograr un equilibrio entre exigencia y recursos, fomentar liderazgos saludables y ser capaces de crear culturas donde el bienestar psicológico forme parte de la estrategia empresarial y no solo aportar medidas de apoyo.
El equilibrio y desconexión: ya no depende solo del modelo de trabajo, sino de la cultura
Menos de la mitad de los trabajadores (45%) considera que existe un buen equilibrio entre vida laboral y personal, mientras que el 46% responde que solo “a veces” y el 9% “no lo considera”. Donde más se acentúa la diferencia es entre los trabajadores en remoto ya que la mayoría (60%) considera un buen equilibrio, frente a las personas con modelos presenciales.
Para Pedro Galván, CEO de Awards of Happiness, esta brecha demuestra que la flexibilidad no debe ser un privilegio exclusivo del teletrabajo. “El verdadero catalizador del bienestar es el diseño cultural de la organización: autonomía, evaluación por objetivos y respeto a la desconexión digital. La presencialidad fracasa cuando se convierte en “presentismo, micro gestión y falta de confianza. Y ese impacto se mide a través de la voz directa de las personas”, asegura.
“Cuando una organización sitúa la salud mental y el bienestar en el centro de sus decisiones, el reconocimiento de sus colaboradores llega de manera natural. Cuidar a las personas no solo genera entornos saludables, sino que impulsa la excelencia operativa independientemente de si se trabaja desde la oficina o desde casa”, remarca Galván.
La desconexión fuera del horario laboral es un aspecto clave para la salud física y emocional. En términos generales, el 75% de los empleados encuestados afirma que consigue desconectar siempre o a menudo. Sin embargo, se observan diferencias según el modelo de trabajo: mientras que en las modalidades híbrida flexible y remota alrededor del 85% logra desconectar con frecuencia, esta proporción desciende al 70% entre quienes trabajan de forma presencial. Además, en este último grupo, 3 de cada 10 personas señalan que casi nunca o nunca consiguen desconectar
Según Cristina Bejarano, directora de BeFlex, el modelo flexible es el punto de partida, pero cuidar la salud mental y el bienestar exige mucho más que flexibilidad espacio-temporal. La desconexión no depende tanto de dónde y cuándo se trabaja como de disponer un diseño organizativo que lo haga posible.
Entre las prácticas organizativas que ayudan a reducir la sensación de “disponibilidad permanente”, BeFlex recomienda seguir bandas horarias con núcleo compartido (por ejemplo, de 10:00 a 14:00) y que el resto sea flexible;trabajar con metodologías ágiles y donde se priorice el resultado sobre el tiempo de conexión; disponer de días u horarios protegidos sin reuniones, reservándose espacios para el trabajo individual, y, por último, establecer protocolos exigentes de desconexión digital.
“Todas estas medidas comparten un principio común: desplazar el control por presencia hacia el diseño por resultados. Esta es, probablemente, la palanca más infravalorada del debate actual sobre bienestar laboral”, asegura la directora de BeFlex.
El bienestar como elemento clave de la compensación
El estudio confirma que el bienestar ya forma parte de las expectativas básicas del talento. Así, 9 de cada 10 empleados consideran que la salud y el bienestar deben integrarse en los paquetes de compensación que ofrecen las empresas.
Sin embargo, existe una brecha entre expectativa y realidad. Aunque el 66% de los trabajadores reconoce que su empresa cuenta con políticas o recursos para promover la salud emocional y el bienestar, un 40% las considera insuficientes. Tan solo el 37% percibe una preocupación constante de las empresas por su bienestar emocional. Esta percepción es mayor entre las startups (59%) y los modelos de trabajo híbrido flexible (53%) y remoto (49%).
En términos generales, el nivel de bienestar emocional en el trabajo se sitúa en niveles altos para el 39% de los encuestados, medios en un 45%, mientras que un 17% lo califica como bajo o muy bajo.
Desde Coverflex señalan que cuando se separan las decisiones organizativas -como lugar de trabajo o la flexibilidad horaria- de los beneficios que una empresa puede diseñar y ofrecer a sus empleados, el seguro de salud se convierte en la medida con mayor impacto en su bienestar, por encima del apoyo a la salud mental (41%) y del acceso rápido a atención médica (40%). En este sentido, Coverflex ofrece 4 recomendaciones para los equipos de RRHH:
- Diseñar el seguro de salud como un beneficio adaptado al momento vital, no como producto estándar.
- Comunicar activamente lo que se ofrece: la percepción de “insuficiente” no siempre refleja falta de oferta, sino falta de visibilidad.
- Priorizar el acceso a atención psicológica, terapia y demás servicios de salud mental como componente autónomo del paquete, y no como algo añadido o complementario.
- Adaptar la oferta por generación: Gen Z y Millennials priorizan salud mental y flexibilidad; Gen X y Baby Boomers prefieren una cobertura médica y de prevención.
Para Julia Abarca, Country Manager España de Coverflex, “la salud de los equipos ha dejado de ser un capítulo aislado dentro de la compensación, es la base sobre la que se sostiene todo lo demás. Estos datos de nuestro estudio confirman lo que vemos cada día en las empresas con las que trabajamos: cuidar la salud ya no es un gesto, es una decisión estratégica. Y esa es, precisamente, la diferencia entre ofrecer un beneficio y ofrecer bienestar real”.
