España se consolida como uno de los principales destinos internacionales para quienes buscan un tratamiento de reproducción asistida. Según los últimos datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), 34.849 mujeres viajaron desde otros países para someterse a técnicas de reproducción asistida en España, un 26,4% más que el año anterior. El incremento contrasta con la evolución de la demanda nacional, que apenas creció un 0,7%, convirtiendo a los pacientes extranjeros en uno de los principales motores del crecimiento del sector.
El atractivo de España responde a una combinación de factores médicos, tecnológicos y legales. La experiencia de los profesionales y el desarrollo de tratamientos cada vez más avanzados se unen a un marco normativo que facilita el acceso a la reproducción asistida a distintos modelos de familia. La Ley 14/2006 contempla, entre otros supuestos, los tratamientos para mujeres que desean ser madres en solitario, parejas de mujeres y pacientes que necesitan recurrir a la donación de gametos.
Los datos reflejan además un cambio en el tipo de tratamientos demandados por los pacientes internacionales. Más de la mitad de los procedimientos, el 53,4%, recurrieron a la donación de ovocitos, un 29,2% más que el año anterior. También aumentaron un 37,5% los ciclos que incorporaron diagnóstico genético preimplantacional. En paralelo, los tratamientos realizados a parejas de mujeres se dispararon un 105,8%, mientras que el número de mujeres que optaron por la maternidad en solitario se duplicó.
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La legislación española es precisamente uno de los principales argumentos para quienes cruzan las fronteras en busca de un tratamiento. A ella se suman las elevadas tasas de éxito, el nivel tecnológico de los centros y la especialización de sus equipos médicos. El acceso a servicios adaptados a pacientes extranjeros, como atención en diferentes idiomas o ayuda con alojamiento y desplazamientos, completa una oferta que busca reducir las dificultades asociadas a realizar un tratamiento lejos del país de origen.
Desde las clínicas también apuntan a la búsqueda de alternativas después de experiencias fallidas en otros países. La ginecóloga del Instituto Bernabeu Madrid, Rosa María Daurelio, señala que la llegada de pacientes internacionales “crece cada año” y que proceden principalmente de Europa, especialmente de Reino Unido e Italia, aunque también de Estados Unidos. Entre los factores que explican esta demanda cita las tasas de éxito, el marco legal y la posibilidad de adaptar los tratamientos para reducir los desplazamientos y los costes asociados.
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