La vacunación frente a la gripe no solo permite reducir el riesgo de infección y de complicaciones respiratorias como la neumonía. También puede contribuir a disminuir el riesgo de acontecimientos cardiovasculares graves. Según explica el Dr. Jaime Jesús Pérez Martín, especialista en Medicina Preventiva y presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), la vacunación puede reducir hasta un 45% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, además de disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular.
El experto pone especialmente el foco en las personas consideradas de riesgo, como mayores, pacientes con patologías crónicas, personas inmunodeprimidas, embarazadas o determinados grupos de edad. En estos colectivos, una infección gripal puede evolucionar con mayor gravedad, provocar una descompensación de enfermedades previas y aumentar las posibilidades de hospitalización. En el caso de los bebés menores de seis meses, que no pueden recibir la vacuna, la inmunización de la madre durante el embarazo constituye una de las principales vías de protección frente a la infección.
La gripe continúa siendo una de las infecciones que más presión ejerce sobre el sistema sanitario durante los meses de invierno. Pérez Martín recuerda que cada año provoca miles de hospitalizaciones en España y advierte de que su elevada frecuencia puede llevar a infravalorar sus consecuencias. Como referencia, señala que en Reino Unido la vacunación evitó alrededor de 100.000 hospitalizaciones durante la temporada 2024/25. “Pon el brazo, ningún otro hábito saludable es tan fácil como la vacunación”, defiende el presidente de la AEV.
La gripe puede descompensar enfermedades crónicas
El riesgo no se limita a la propia infección. En personas con enfermedades crónicas, la gripe puede desencadenar un empeoramiento de la patología de base. Así ocurre, por ejemplo, en pacientes con diabetes, en los que la infección puede provocar una descompensación, o en personas con enfermedades cardiovasculares, donde el esfuerzo adicional al que se somete el corazón puede favorecer complicaciones como la insuficiencia cardiaca o incluso requerir un ingreso hospitalario.
La edad también condiciona la respuesta frente al virus. Los niños pequeños y las personas mayores presentan un mayor riesgo de complicaciones, bien por la inmadurez del sistema inmunitario en los primeros años de vida o por el proceso de inmunosenescencia asociado al envejecimiento. Una situación similar se produce en las personas inmunodeprimidas, que pueden tener mayores dificultades para hacer frente a la infección.
Por ello, desde la AEV recuerdan que la protección de la vacuna no es absoluta, pero sí puede reducir la gravedad de la enfermedad y el riesgo de sus principales complicaciones. “La vacuna no va a eludir todos los casos de gripe, pero siempre va a ser un aliado en la lucha contra la enfermedad”, señala Pérez Martín, que insiste en la importancia de la inmunización especialmente entre los colectivos con mayor riesgo.
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