Arroyo, especialista en compaginar cargos (presidente del Ateneo, tertuliano de la TVE de José Pablo López y portavoz del expresidente Zapatero, entre otros), se ha tenido que tragar sus declaraciones en las que negaba cualquier vinculación de las joyas encontradas en el despacho de ZP con Arabia Saudí.
Aún se recuerdan aquellas palabras en las que apuntaba que era “falso” que dichas joyas tuvieran algo que ver con dicho país: “No ha recibido ningún regalo de joyas de Arabia Saudita”. Arroyo lo remachó en las entrevistas que concedido en aquel entonces en calidad de portavoz del expresidente: “Se lo he consultado a José Luis y me dice que de Arabia Saudí no hay nada”.
La versión de José Luis parece haber dado un giro de 180º grados después de que Zapatero señalase que las joyas eran un regalo saudí. El expresidente no ha tenido inconveniente en dejar a los pies de los caballos a su portavoz, que ya quedó bastante tocado al divulgar que las joyas encontradas en el registro de su despacho estaban valoradas en torno a 30 o 50.000 euros. Poco después, las primeras estimaciones consideraban una valoración superior al millón de euros.
Por otra parte, hay quienes no se extrañan de que Zapatero, que se juega mucho, haya achicharrado a su portavoz en aras de su salvación. Al fin y al cabo, como recalcan, Arroyo da de sí lo justito, en ocasiones. Y más desde que la sombra de Barroso ya no se proyecta para guiarse. Basta remitirse a la gestión del relato de las joyas del expresidente para confirmarlo y observar el ridículo tan espantoso… ¡Yo por Zapatero, mato!…
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