DÍA MUNDIAL DEL ALZHÉIMER

El Hospital Universitario Rey Juan Carlos aborda los avances diagnósticos y terapéuticos frente al alzhéimer

Planificar los cuidados desde las primeras etapas y mejorar su coordinación ayuda a atender a cada persona y aliviar la carga de su entorno

Detectar antes el alzhéimer y actuar desde sus primeras etapas abre nuevas posibilidades de atención, aunque todavía no exista una cura, tal y como se recordó en la jornada organizada la semana pasada por el Hospital Universitario Rey Juan Carlos -perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid- con motivo del día mundial de esta enfermedad, que se celebra el 21 de septiembre.

Concretamente, los especialistas subrayan que los avances en biomarcadores sanguíneos y las terapias dirigidas contra el amiloide amplían las herramientas disponibles, con indicaciones y limitaciones que deben explicarse a pacientes y familiares. Junto a ellos, planificar los cuidados, ofrecer apoyo psicológico y facilitar el acceso a recursos sociales sigue siendo fundamental para afrontar la enfermedad y el desgaste de quienes cuidan, añadieron.

La Dra. Beatriz Álvarez Mariño, especialista del Servicio de Neurología del hospital mostoleño, lo resume en esta frase: “El alzhéimer no debe entenderse como una enfermedad sobre la que no podemos actuar”, ya que hoy se dispone de más herramientas para detectarlo antes, conocer mejor los cambios que se producen en el cerebro y ofrecer una atención más individualizada.

Nuevas posibilidades y límites de los tratamientos

Entre los últimos avances diagnósticos, la jornada abordó los biomarcadores en sangre relacionados con la proteína tau fosforilada, como p-tau217, que permiten estudiar la patología de una forma menos invasiva, si bien sus resultados deben interpretarse junto con las demás pruebas y siempre por un médico especialista. No hay que olvidar que el alzhéimer se entiende hoy como una enfermedad biológica que puede comenzar años antes de que aparezcan síntomas evidentes.

En el tratamiento, las terapias dirigidas contra el amiloide, como lecanemab y donanemab, han mostrado que pueden ralentizar de forma modesta el deterioro cognitivo en determinados pacientes en fases iniciales. Sin embargo, no son una cura y exigen seleccionar cuidadosamente a los pacientes y realizar un seguimiento específico por posibles efectos adversos, entre ellos el edema o los sangrados cerebrales.

En este sentido, la Dra. Carmen Plaza, directora de Continuidad Asistencial del Rey Juan Carlos, recodó la importancia de explicar con claridad el alcance y las limitaciones de cada avance como parte de la respuesta a la preocupación y angustia de pacientes y familiares ante una enfermedad que continúa avanzando.

Pedir ayuda antes de que el cuidado resulte insostenible

Gran parte del cuidado diario de los afectados por esta patología recae sobre las familias. Y es que, a la pérdida de autonomía, los problemas de conducta o sueño y las dificultades con la medicación, la alimentación y la seguridad se añaden decisiones legales, económicas y asistenciales. También pesa el desgaste emocional de quien cuida. Por ello, la Dra. Álvarez recomienda “no esperar a que la situación sea insostenible para pedir ayuda” y planificar los cuidados desde las primeras etapas, compartiéndolos con profesionales y recursos sociales.

Entre los apoyos disponibles figuran los centros de día, la ayuda a domicilio, la teleasistencia, las prestaciones vinculadas a la dependencia y los programas para cuidadores, además de las asociaciones de pacientes. Mejorar la continuidad asistencial y la coordinación entre los recursos sanitarios y sociales sigue siendo una necesidad principal para mejorar el acceso a estos, señala la neuróloga.

Junto a las novedades diagnósticas y terapéuticas, el programa de la jornada abordó el apoyo psicológico con Carlos Fañanás Gázquez, psicólogo y coordinador de proyectos de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer y otras Demencias de Madrid Suroeste (AFAMSO), en una sesión en la que también participó Luis Gómez Bandera, trabajador social del hospital.

Una atención integral combina diagnóstico y tratamiento médico con estimulación cognitiva, ejercicio, control de factores vasculares, apoyo psicológico, adaptación del entorno y acompañamiento a la familia. Los avances abren posibilidades reales, aunque limitadas, y el cuidado puede mejorar desde hoy. Se trata, concluyeron los participantes, de “detectar antes, intervenir antes y cuidar mejor durante todo el proceso”, para seguir avanzando en el correcto abordaje de la enfermedad.

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