LA IA SE ADENTRA EN EL SECTOR SALUD

La IA dispara nuevos estándares de belleza

PREOCUPA ESPECIALMENTE EL IMPACTO ENTRE LOS MENORES

Casi seis de cada diez sonrisas generadas por IA no son identificadas como artificiales y resultan más atractivas que resultados reales de ortodoncia

La inteligencia artificial está abriendo un nuevo frente para la salud bucodental y la construcción de la imagen entre los menores. La proliferación de imágenes generadas o modificadas mediante algoritmos está creando referentes estéticos que pueden parecer reales y que, en algunos casos, presentan niveles de perfección imposibles de alcanzar. Un estudio publicado en Scientific Reports señala que solo el 41,2% de las sonrisas generadas mediante IA fueron identificadas correctamente como artificiales.

El problema no se limita a la dificultad para distinguir una imagen real de otra creada por algoritmos. Las sonrisas generadas por IA analizadas en el estudio obtuvieron una valoración media de atractivo de 81,1 puntos sobre 100, frente a los 37,8 puntos de resultados clínicos reales de ortodoncia. Un escenario que plantea una cuestión especialmente relevante entre niños y adolescentes: qué ocurre cuando una sonrisa que nunca ha existido empieza a convertirse en un modelo de normalidad y atractivo.

Los menores, ante referentes de belleza que ni siquiera son reales

La preocupación adquiere especial importancia durante la adolescencia, una etapa clave en la construcción de la propia imagen. Según los datos citados en el informe, el trastorno dismórfico corporal (TDC) afecta al 1,9% de los adolescentes, frente al 0,1% de los niños, y las preocupaciones relacionadas con los dientes aparecen aproximadamente en el 20% de los casos. Los expertos subrayan que estos datos no permiten atribuir a la IA la aparición del trastorno, pero sí ponen el foco en los nuevos modelos visuales con los que los menores pueden compararse.

El fenómeno tampoco comienza con la inteligencia artificial. Estudios previos ya habían observado que la exposición durante apenas cinco minutos a sonrisas idealizadas en Instagram podía reducir la satisfacción de los jóvenes con su propia apariencia facial. La IA añade ahora una diferencia sustancial: el referente visual puede no corresponder siquiera a una persona real. Además, investigaciones recientes han relacionado una mayor exposición a herramientas de modificación de la imagen, como filtros o avatares, con una menor satisfacción corporal.

Seguiremos Informando…

Salir de la versión móvil