LOS VIEJOS DEL PP LLAMAN A LA PUERTA DE BENIDORM…

Zaplana y Camps podrían aparcar sus diferencias para impulsar una alternativa a Juanfran Pérez Llorca

…El alcalde de Benidorm y presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, aparece en una posible operación para disputar la candidatura del PP a la Generalitat Valenciana en 2027. La incógnita está en el papel de dos antiguos enemigos, Eduardo Zaplana y Francisco Camps, mientras Génova continúa sin despejar el futuro electoral del actual president…

Algo se está moviendo en el Partido Popular valenciano. Y no precisamente en los despachos en los que Alberto Núñez Feijóo y sus colaboradores acostumbran a decidir quién debe subir, quién tiene que bajar y quién debe desaparecer discretamente del escenario. Recordemos la visita de Tellado y su ouija, a Alicante y sus escondidos  escándalos en la vivienda pública…

Según la información que ha llegado a esta redacción, un grupo de veteranos populares habría visitado al alcalde de Benidorm y presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, para plantearle la posibilidad de encabezar una candidatura a la Generalitat Valenciana. La propuesta contaría, siempre según esta versión pendiente de confirmación, con los apoyos de Eduardo Zaplana y Francisco Camps. ¡Menudo gazpacho!

Y aquí es donde la historia empieza a ponerse verdaderamente interesante. Porque hablar de Zaplana y Camps es hablar de dos hombres que durante años protagonizaron una de las guerras internas más encarnizadas del Partido Popular valenciano. Dos expresidentes de la Generalitat que convirtieron sus diferencias en una disputa por el control del partido, las instituciones y el poder territorial. Que ahora pudieran coincidir en una operación política sería algo más que una reconciliación. Sería la demostración de que, cuando aparece un objetivo, interés, compartido, hasta los enemigos más irreconciliables pueden descubrir las ventajas de sentarse a la misma mesa. La cuestión es saber quién la ha puesto (claramente resentidos como ellos)… y qué pretende servir en ella

TONI PÉREZ, EL HOMBRE QUE PODRÍA SALIR DE BENIDORM

Toni Pérez no es un recién llegado a la política. Alcalde de Benidorm desde 2015, presidente de la Diputación de Alicante desde 2023 y máximo responsable del PP provincial, dispone de una estructura territorial y de una experiencia institucional que lo convierten en un nombre que merece tenerse en cuenta. Benidorm, además, constituye un escaparate político y económico de enorme proyección. Gestionar una ciudad que recibe millones de visitantes y presidir simultáneamente la Diputación proporciona una red de relaciones institucionales y conocimiento territorial que no se improvisa.

Pero de ahí a convertirse en candidato a la Generalitat hay un recorrido considerable. Para que la operación tuviera posibilidades reales necesitaría apoyos más allá de Alicante, construir una candidatura competitiva en Valencia y Castellón y, sobre todo, conseguir que Génova aceptara una alternativa al actual presidente autonómico. No sería una maniobra sencilla. Y tampoco está confirmado que Toni Pérez haya decidido emprenderla -me da que con esos compañeros de viaje, no-.

Sin embargo, el simple planteamiento revela que determinados sectores del PP podrían estar explorando escenarios distintos al de la continuidad de Juanfran Pérez Llorca.

JUANFRAN TIENE CARTEL, PERO EL RELOJ NO SE DETIENE

Juanfran Pérez Llorca ha conseguido proyectar una imagen institucional de mayor estabilidad tras sustituir a Carlos Mazón. Su experiencia municipal en Finestrat y su conocimiento del partido constituyen activos políticos importantes. Durante el último debate de política general anunció 55 medidas, entre ellas nuevas actuaciones en materia de vivienda, reducciones fiscales y la incorporación de 2.000 camas hospitalarias hasta 2028.

Tiene iniciativa, conoce el territorio y puede defender una gestión que intenta abrir una etapa diferente. Pero tiene un enemigo que no se derrota con discursos: el calendario.

Las elecciones autonómicas de 2027 se acercan y Génova sigue sin confirmar públicamente su candidatura. A finales de septiembre, la dirección nacional había aplazado la decisión en medio de tensiones internas y de informaciones sobre denuncias relacionadas con su entorno. A ello se ha sumado el dosier anunciado por los socialistas valencianos sobre presuntas irregularidades vinculadas a su etapa municipal y a personas próximas. Pérez Llorca ha rechazado las acusaciones, se ha declarado tranquilo y ha retado al PSPV a llevarlas a los tribunales. Las sospechas no equivalen a hechos probados, pero la controversia introduce un elemento adicional de incertidumbre. Y mientras la dirección nacional calcula, los posibles aspirantes observan.

Pérez Llorca puede llegar a las elecciones con una candidatura consolidada, pero cada semana que transcurre sin una decisión clara reduce su margen para construir un liderazgo electoral propio. En política, el tiempo no solamente corre. También elimina candidatos.

ZAPLANA Y CAMPS: DOS ENEMIGOS Y UNA POSIBLE ALIANZA

La hipotética participación de Eduardo Zaplana y Francisco Camps es, sin duda, el ingrediente más sorprendente de esta operación. Zaplana conserva una biografía política profundamente vinculada a Benidorm, la Diputación y la Generalitat. Camps, por su parte, lleva tiempo intentando recuperar protagonismo en el PP valenciano y reclamando la celebración de un congreso autonómico.

Su enfrentamiento político se remonta a comienzos de este siglo. Ambos disputaron el control de la organización, alimentaron sectores internos enfrentados y obligaron en distintas ocasiones a intervenir a la dirección nacional. En diciembre de 2019 llegaron a mantener un encuentro que fue interpretado como un intento de aproximación después de años de distanciamiento. Ahora la información recibida apunta a una posibilidad mucho más ambiciosa: que sus respectivos entornos puedan coincidir en la figura de Toni Pérez.

Pero una cosa es compartir una preferencia y otra comprometerse a respaldar públicamente una candidatura. Hasta el momento, no hay una confirmación independiente de ese supuesto acuerdo. Además, Zaplana arrastra una condena por el caso Erial, una circunstancia que inevitablemente pesaría sobre cualquier operación política que lo situara en un papel protagonista. La incógnita es si los antiguos dirigentes buscan realmente impulsar una nueva generación o si pretenden recuperar influencia sobre un partido cuya estructura territorial conocen como pocos. Porque en la política valenciana algunos nunca se marchan del todo. Simplemente esperan a que vuelva a sonar su teléfono.

LA IZQUIERDA VALENCIANA TAMPOCO VIVE EN UN BALNEARIO

Mientras los populares discuten sobre liderazgos, el PSPV y Compromís preparan sus propias estrategias para 2027. Diana Morant ha formalizado su candidatura socialista a la Generalitat y continúa al frente del Ministerio de Ciencia. Su objetivo es reconstruir una alternativa de gobierno después de la pérdida del Consell en 2023. Pero tampoco tiene despejado el camino.

El PSPV debe recuperar la confianza de un electorado que necesita algo más que la crítica permanente al PP. Y su apuesta por Morant exige convertir la visibilidad de una ministra en una candidatura capaz de conectar con los problemas concretos de las tres provincias.

En Compromís, Joan Baldoví también aspira a presidir la Generalitat. Incluso ha asegurado que Diana Morant sería una buena vicepresidenta de un gobierno encabezado por él.

Mónica Oltra, por su parte, ha regresado al primer plano político como candidata a la Alcaldía de Valencia. Su retorno llega acompañado del procedimiento judicial que afronta por el presunto encubrimiento de abusos durante su etapa en el Consell, acusaciones que ella rechaza. Y Pilar Bernabé será la candidata socialista a la Alcaldía de Valencia, mientras continúa desempeñando sus responsabilidades como delegada del Gobierno y olvidada ‘llorona’ de la DANA..

El resultado es una izquierda con diferentes liderazgos, ambiciones electorales y dificultades para articular una alternativa común. Todos hablan de vivienda, sanidad, educación y reconstrucción tras la DANA, pero tendrán que demostrar que sus propuestas permiten superar sus diferencias y ofrecer un proyecto de gobierno creíble. Porque una cosa es ponerse de acuerdo para desalojar al adversario y otra, bastante más complicada, es ponerse de acuerdo para gobernar después.

EL MISTERIO ESTÁ EN BENIDORM

En este escenario, Toni Pérez podría representar una alternativa territorial dentro del Partido Popular, siempre que los contactos de los que ha tenido conocimiento esta redacción lleguen a convertirse en una propuesta real. La supuesta aproximación de los veteranos populares abre varios interrogantes: ¿conoce Génova estos movimientos? ¿Se pretende presentar una candidatura alternativa o presionar para influir en la designación definitiva? ¿Estarían Zaplana y Camps dispuestos a respaldar conjuntamente a un mismo aspirante?

Y, sobre todo, ¿qué piensa el propio Toni Pérez?

Mientras tanto, Juanfran Pérez Llorca continúa gobernando sin disponer todavía de la confirmación electoral que necesita para preparar con tranquilidad la próxima campaña. La política valenciana vuelve así a una situación que conoce demasiado bien: diferentes familias populares pendientes de las decisiones de Madrid, antiguos dirigentes intentando conservar influencia y una oposición que observa las disputas internas mientras prepara sus propias candidaturas, aunque no se enteran ni del clima, ¿verdad Bernabé?.

El desenlace dependerá de decisiones que todavía no se han producido.

Pero si finalmente Zaplana y Camps coinciden en una operación para impulsar al alcalde de Benidorm, estaremos ante una de las maniobras más llamativas de los últimos años en el PP valenciano.

Porque en Benidorm todo el mundo conoce el valor de una buena temporada. Y parece que algunos veteranos del Partido Popular están empezando a preparar la próxima antes de que termine la actual.

¿Y Barcala?…

pedro de aparicio y pérez de Lucentis…

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