Dicen que las redes informan. Dicen que desinforman. Dicen que ayudan a entender el mundo. Dicen que nos deforman. Y todos tienen un dato, un estudio, una encuesta o una empresa dispuesta a demostrarlo.
Mientras tanto, millones de personas pasan horas mirando una pantalla que les enseña exactamente lo que quieren ver, lo que temen ver o lo que alguien ha pagado para que vean.
¿Ese es el problema?
Ya no sabemos si las redes nos cuentan la realidad o si simplemente nos devuelven nuestros prejuicios con mejor iluminación.
Y cuando todo el mundo tiene una versión, una captura, un vídeo, un experto y una certeza, la verdad empieza a parecer el pez más difícil de pescar.
Así que me marcho con la caña.
Por lo menos allí, si no pica nada, sé que no me están mintiendo.
Pedro de Aparicio y Pérez de Lucentis…
