PUERTA DEL SOL ESQUINA PASIONARIA…

La Puerta del Sol vuelve a llenarse de tiendas, consignas, comisiones, calles improvisadas y una estética de campamento político que inevitablemente recuerda otras imágenes recientes. La acampada nació tras el desahucio de la discutida Maricarmen Abascal y se ha convertido en una protesta masiva por la vivienda, con miles de personas y más de un millar de tiendas, hasta el punto de obligar a trasladar parte de la programación de la Hispanidad.

La comparación con Ceuta puede hacerse visualmente, pero conviene no vender como hecho lo que no está demostrado: no hay pruebas públicas de que la acampada de Sol sea una copia organizada de la de Ceuta ni un montaje diseñado para “acostumbrar” a la población. Lo que sí resulta llamativo es cómo España empieza a normalizar paisajes que hace unos años habrían parecido excepcionales: campamentos permanentes, ocupación del espacio público, infraestructuras improvisadas y convivencia prolongada con situaciones de emergencia. En Ceuta, miles de migrantes han vivido durante semanas en asentamientos temporales; en Sol, miles de manifestantes han levantado una pequeña ciudad de protesta en pleno kilómetro cero.

Y ahí está la imagen política potente: lo excepcional empieza a formar parte del decorado.

Puede que Sol sea una protesta por la vivienda y Ceuta una INVASIÓN completamente distinta. Pero las dos escenas dejan la misma pregunta flotando sobre España: ¿nos estamos acostumbrando demasiado deprisa a vivir entre campamentos?

Porque cuando una tienda de campaña deja de sorprender en una playa, en una plaza o delante de una institución, quizá el problema ya no sea quién la ha montado. Quizá el problema sea todo aquello que hemos empezado a considerar normal.

Hay que desmontar esos campamentos de miseria en los que persiguen a los ciudadanos y no dejan informar a los periodistas.

pedro de aparicio y pérez de Lucentis…

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