Hay días en los que el Congreso parece un parlamento y otros en los que directamente parece un guiñol. El vídeo de Rufián convertido en marioneta, croqueta en mano, tiene algo de chiste fácil y algo de radiografía política.
Porque en la España de hoy ya casi no se sabe dónde termina el diputado y dónde empieza el personaje. Rufián hace tiempo que entendió que una frase viral puede valer más que diez folios de debate parlamentario. Y las redes han hecho el resto: políticos convertidos en muñecos, discursos convertidos en memes y sesiones de control transformadas en contenido de consumo rápido. Vídeo vía Instagram: froilan_rey_
La croqueta tiene gracia. La marioneta también. Pero el fondo resulta bastante menos divertido: la política se ha acostumbrado tanto al espectáculo que ya no sorprende verla convertida literalmente en un muñeco. Y quizá ahí esté lo mejor del vídeo.
No sabemos quién mueve los hilos.
Pero todos sospechamos…
