EDITORIAL

Y TÚ MÁS

Y TÚ MÁS. Y TÚ MÁS. Y TÚ MÁS.

Ese parece haberse convertido en el gran argumento de la política española. Si uno mete la pata, el otro recuerda que el anterior la metió más

Si aparece un escándalo, se responde con otro. Si alguien exige explicaciones, la defensa consiste en señalar al de enfrente. Y así llevamos demasiado tiempo.


A los españoles nos importa bastante menos quién hizo antes algo parecido que saber si lo que está ocurriendo ahora es serio, es real y cómo nos afecta.
¿Es verdad? ¿Es grave? ¿Quién es responsable? ¿Cuánto cuesta? ¿Qué consecuencias tiene? ¿Quién lo sabía? ¿Quién debe responder?
Esto es política. Lo demás es patio de colegio.


El problema del “y tú más” es que sirve para casi todo menos para gobernar. No baja una hipoteca. No encuentra un médico. No abarata un alquiler. No mejora un tren. No crea una vivienda. No explica un contrato. No limpia una corrupción. Sólo fabrica ruido.


Y mientras unos y otros se lanzan muertos políticos por encima de la tapia, el ciudadano sigue esperando una respuesta que casi nunca llega. No queremos saber quién es peor. Queremos saber quién y cómo va a arreglarlo. Porque si la única defensa de un político es que el contrario hizo algo aún más indecente, quizá ninguno de los dos merezca demasiados aplausos.

Y tú más. Sí. ¿Y nosotros qué?

Pedro de Aparicio y Pérez de Lucentis…

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