Apenas unos días después del anuncio realizado por Pedro Sánchez, los estómagos de ciertos directivos, presentadores, colaboradores y redactores andan encogidos ante la posibilidad de una victoria del Partido Popular. Se da por hecho que un nuevo Ejecutivo no ligado al PSOE ejecutará ‘ipso facto’ el relevo de directivos como José Pablo López o Sergio Calderón, así como otros miembros de alta dirección que forman parte de sus cortes. Aunque sería necesario saber la verdad, depurar y que entren los fiscales a ver los dineros públicos, que ‘no son de nadie’.
Otro tanto sería el destino de colaboradores de programas y espacios tanto en TVE como RNE, que pertenecen a diversas cuotas, incluidas las de representación marginal como Pablo Iglesias y sus empleados. Lo mismo podría decirse de ciertos nombres que, tras su salida del programa de Ángels Barceló en la SER, fueron recogidos en RNE como forma de compensación.
La situación también tiene en vilo a ciertos miembros de las redacciones paralelas ligadas al ‘infoentretenimiento’. Pero, sobre todo, afecta a presentadores como Jesús Cintora, Esther Palomera o Gonzalo Miró, entre otros, de los que se da por hecho que con un cambio de gobierno tendrán que desarrollar su activismo en otros lares. Bueno Esther puede dar marcha atrás… No, ese era Gonzalo…
En ese sentido, fuentes de la Corporación también apuntan otros dos puntos a tener en cuenta: las productoras que han hecho negocio a lo largo de estos años, muchas de ellas ligadas a ‘amiguetes’ en sintonía con el Ejecutivo, y los llamados ‘paniaguados’, como se define a los que han encontrado refugio en RTVE Play. Hay que recordar cómo esta plataforma se ha convertido en el maná de nombres como Quequé, Ignatius Farray o Inés Hernand, entre otros.
Con un panorama en el ‘Horizonte’ que puede suponer el final de un ciclo, algunos, a mayor escala, se agarran a la pervivencia del Consejo de Administración -en teoría- hasta 2030. No obstante, tampoco es descartable que una ley pudiese tumbar, a su vez, la que salió adelante hace un par de años, votada en plena catástrofe de la DANA, para facilitar el control de dicho organismo.
¿Dónde puede recalar una parte de quienes han vivido de la Corporación pública estos últimos años? Es difícil decirlo. Como señalan fuentes del sector, La Séptima de José Miguel Contreras no tiene pulmón financiero suficiente para acoger a toda la lista de gentes que han abrevado en RTVE -y Manzano no traga-. Quedan algunas alternativas, como otros canales -bastante marginales- ligados a ciertas productoras. O este mismo sector, aunque esté bastante copado. O como los de Telecinco y la telebasura…
Eso, claro, a nivel de altos directivos, ya que otros que han ejercido como peones de brega tienen pinta de encontrar difícil el acomodo en ciertos medios a los que han puesto a escurrir tras pensar que el ‘josepablismo’ podría ser eterno.
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