La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha alertado sobre la exposición cada vez más temprana de niños y adolescentes a contenidos pornográficos en Internet y sus posibles consecuencias, especialmente entre las niñas y adolescentes. La organización advierte de que el acceso puede producirse de forma accidental a través de redes sociales, publicidad, búsquedas en Internet o contenidos compartidos por otros menores, sin que exista una búsqueda deliberada de pornografía.
Los datos disponibles reflejan la dimensión del problema. El informe de Save the Children ‘(Des)Información sexual: pornografía y adolescencia’ situaba en 12 años la edad media del primer acceso a estos contenidos. Posteriormente, el ‘Informe España 2024’ señalaba que uno de cada cuatro adolescentes había visto pornografía por primera vez antes de los 12 años y que un 6,5% lo había hecho a los ocho años o incluso antes. Para los pediatras, la preocupación aumenta cuando la exposición se produce antes de que los menores dispongan de herramientas para interpretar aquello que están viendo.
La AEPap subraya además que la pornografía puede transmitir una visión distorsionada de las relaciones sexuales y de conceptos como el consentimiento, el deseo, la intimidad o la diversidad. “No es lo mismo que un o una adolescente con educación afectivo-sexual previa se encuentre accidentalmente con una imagen que una niña o niño pequeño interprete ese contenido como una representación real de las relaciones sexuales”, explica la doctora Marta Esther Vázquez Fernández, co-coordinadora del Grupo de Trabajo de Educación en Salud de la AEPap.
Más presión sobre las niñas y adolescentes
La organización pone especialmente el foco, con motivo del Día Internacional de la Niña, en el impacto que esta exposición puede tener sobre ellas. Según los pediatras, la normalización de determinados contenidos sexualizados puede reforzar estereotipos de género, aumentar la presión sobre la imagen corporal y favorecer expectativas irreales sobre los cuerpos y las relaciones. A ello se suma el riesgo de situaciones de presión para compartir fotografías íntimas, así como la posterior difusión de estas imágenes sin consentimiento, con posibles consecuencias como vergüenza, aislamiento, acoso o pérdida de confianza.
Ante esta situación, la AEPap reclama reforzar la educación afectivo-sexual y la alfabetización digital, más allá del uso de filtros y controles parentales. La asociación ha publicado una guía de recursos dirigida a familias, profesionales sanitarios y educadores con estudios, materiales educativos y propuestas para abordar el consumo de pornografía en menores. Los pediatras defienden que la prevención debe ser una responsabilidad compartida y que la consulta de Atención Primaria puede convertirse también en un espacio para detectar situaciones de riesgo y orientar a las familias ante una realidad digital a la que los menores están accediendo cada vez antes.
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