…Óptica 2000 nació en 1976 dentro de El Corte Inglés. Más de cuarenta años después, en 2019, el grupo vendió la cadena al holandés GrandVision, que entonces se quedó con sus 108 establecimientos en España y Portugal. Hoy Óptica 2000 forma parte del gigante EssilorLuxottica. Es decir, no estamos hablando precisamente de la óptica de barrio que manda los cristales en una furgoneta cuando puede…
Y allí fui yo. Tres pares de cristales. Seis cristales en total. Una graduación absolutamente normal, nada extraordinario, nada que obligue a llamar a la ONCE ni a fabricar un telescopio para el Hubble. Eso sí, fotocromáticos, porque tengo fotosensibilidad.
Factura: casi 1.600 euros.
Hasta ahí, uno puede discutir si las gafas son caras, carísimas o si hemos terminado aceptando que dos trozos de plástico o cristal delante de los ojos cuesten como unas vacaciones. Pero lo verdaderamente llamativo llega después. Preguntas cuándo estarán. Una semana. Diez días. Aproximadamente. ¿Seguro? Bueno… depende del taller. ¿Y cuándo exactamente? No se sabe. Y ahí empieza la maravillosa experiencia del cliente.
Porque quien necesita unas gafas no está esperando un bolso, unos zapatos o el último modelo de teléfono. ESTÁ ESPERANDO VER.
Recuerdo haber perdido unas gafas en Nueva York. Entré en uno de esos establecimientos en los que parece que pueden operarte de apendicitis entre el expositor de vitaminas y el pasillo de champús -las maravillosas farmacias-. Me midieron, prepararon las lentes y en menos de media hora tenía unas gafas utilizables durante más de 10 años.
En España tampoco estamos descubriendo América: cadenas como Visionlab llevan décadas haciendo de la entrega rápida uno de sus reclamos. Y, sin embargo, pagas cerca de 1.600 euros en una gran cadena internacional y escuchas una de las frases comerciales más desesperantes que existen: “Es que depende del taller”. ¿De qué taller? ¿Dónde está? ¿Quién tiene mis cristales? ¿Cuándo entran? ¿Cuándo salen? ¿Cuándo los montan? ¿Hay una fecha comprometida? Nada. El cliente deja de comprar y comienza a esperar. Y si les dices que no estás dispuesto a esperar más, te dicen que vayas que te devuelven las monturas y el dinero… ¡Joder como las gastan!
Y el problema no es sólo Óptica 2000. Es esa extraña evolución del comercio moderno por la que las empresas son cada vez más grandes, tienen más tecnología, más sistemas informáticos, más logística, más departamentos de experiencia de cliente… y algunas veces saben decirte menos que el tendero de hace cuarenta años.
GrandVision compró Óptica 2000 precisamente para impulsar su desarrollo y reforzar su posición en España. El Corte Inglés llegó a presentar al comprador como uno de los grandes líderes mundiales del sector. Pues menos mal que son líderes. Perfecto.
Entonces uno puede hacer una pregunta muy sencilla: Si sois gigantes para cobrar, ¿por qué parecéis diminutos para decir cuándo estarán unas tristes gafas?
No pido que fabriquen seis cristales mientras me tomo un café. Pido algo bastante menos revolucionario. Una fecha. Un seguimiento. Una explicación.
Porque cuando alguien paga casi 1.600 euros por unas gafas, quizá no sea excesivo esperar que, además de venderle visión, la empresa tenga alguna visibilidad sobre su propio pedido.
pedro de aparicio y pérez de Lucentis…
ME ACABAN DE CONTAR QUÉ: Unas gafas (de las tres) están para el día 8, que es hoy, pero no están porque no las han repartido, a buen seguro se perderán como cuando mandas lomo por Logista. Las otras están para el 24 y las otras no tienen ni fecha de entrega… ¿Quién da más? GrandVisión, el primero ¿en qué?… ¡Qué gran país lleno de carpas!
