La diabetes tipo 1 (DT1) avanza hacia un nuevo modelo de abordaje que permite identificar la enfermedad antes de la aparición de los primeros síntomas. Este cambio de paradigma abre la puerta a anticipar el diagnóstico, reducir complicaciones graves y preparar a los pacientes y sus familias para afrontar la enfermedad. En España, entre 100.000 y 200.000 personas conviven con esta patología, cuyo diagnóstico ha estado tradicionalmente ligado a la manifestación clínica.
La detección temprana ha demostrado su capacidad para reducir en más de un 90% los casos de cetoacidosis diabética, una complicación potencialmente grave que aparece como síntoma inicial en más de un tercio de los niños diagnosticados en España. Esta nueva posibilidad se apoya en el conocimiento de que la diabetes tipo 1 evoluciona a través de cuatro estadios y puede identificarse mediante la detección de autoanticuerpos en sangre, antes de que aparezcan las manifestaciones clínicas.
Así se ha puesto de manifiesto durante la jornada ‘A tempo: Conversaciones de dos a tres’, organizada por Levin con el apoyo de Sanofi, que ha reunido a representantes de la Administración Pública, gestores sanitarios, profesionales clínicos y asociaciones de pacientes. El encuentro ha servido para analizar cómo incorporar progresivamente la detección precoz a la práctica asistencial y avanzar hacia un modelo coordinado y sostenible dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS).
La anticipación, un cambio clínico y emocional para las familias
Luis Castaño, endocrinólogo pediátrico del Hospital Universitario de Cruces, profesor de la EHU e investigador de CIBERDEM, ha destacado que identificar la enfermedad antes de los síntomas permite realizar un seguimiento que contribuya a evitar debuts clínicos complejos, especialmente entre niños y adolescentes, que pueden requerir ingresos en unidades de vigilancia intensiva. Además, los avances científicos y la innovación terapéutica están abriendo la posibilidad de desarrollar estrategias capaces de modificar la progresión de la enfermedad.
La detección precoz también puede reducir el impacto emocional de un diagnóstico inesperado. Ana Tormos, portavoz de la plataforma Crecer sin Diabetes, impulsada por la Federación Española de Diabetes (FEDE), ha señalado que disponer de tiempo permite a las familias asimilar la noticia, prepararse para el manejo de la patología y afrontar el proceso con mayor seguridad. En la misma línea, Carmen Grau, psicóloga clínica e investigadora del Hospital Universitario Doctor Peset, ha subrayado que anticiparse facilita procesar la información de forma gradual y aprender a gestionar la enfermedad antes de su debut clínico.
El reto de integrar la detección precoz en el sistema sanitario
La incorporación de este nuevo abordaje exige adaptar los circuitos asistenciales y garantizar que los avances lleguen progresivamente a una población más amplia. Noemí González, subdirectora médica y responsable del Área de Diabetes del Hospital Universitario La Paz, ha defendido la importancia de aprovechar la experiencia de los centros que ya desarrollan programas de detección en población de riesgo para generar evidencia, validar procedimientos y avanzar hacia una atención más coordinada y equitativa. El consenso científico y la reciente publicación del Proceso Asistencial Integrado (PAI) constituyen también referencias para desarrollar este modelo.
Por su parte, César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia, ha señalado que el desafío consiste en impulsar los cambios estructurales necesarios para hacer efectivo este cambio de paradigma. El responsable ha apuntado al cribado y a la innovación terapéutica como dos vías complementarias para transformar el abordaje de la diabetes tipo 1. A su vez, Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber, ha reclamado ampliar la evaluación del impacto de estas intervenciones más allá de los resultados clínicos y los costes sanitarios directos, incorporando aspectos como el bienestar emocional de las familias, los cuidados informales, la vida laboral de los progenitores y la escolarización de los menores.
La jornada ha concluido con una apuesta compartida por aprovechar los avances científicos y la experiencia clínica para consolidar un modelo asistencial capaz de anticiparse a la enfermedad. El objetivo es avanzar hacia una atención coordinada, equitativa y sostenible que reduzca las complicaciones asociadas al debut de la diabetes tipo 1 y mejore la calidad de vida de los pacientes y sus familias.
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