“Gane quien gane, no gobernará solo”

La convocatoria de elecciones generales por parte de Pedro Sánchez ha abierto un nuevo escenario político en España que las consultoras están aprovechando para entender mejor lo que está por venir. Diego Sanjuanbenito, Managing Partner de Rud Pedersen España, y Omar Anguita, socio y director de Relaciones Institucionales de la consultora, hacen su análisis en el espacio de análisis político de la firma, Policy Minute.

Los analistas advierten que, aunque las encuestas sitúan al Partido Popular como favorito, el resultado electoral determinará qué fórmulas de gobierno serán posibles. El primer escenario pasa por una mayoría absoluta de PP y Vox, una hipótesis que abriría la puerta a un Ejecutivo de coalición, o a un Gobierno del PP en solitario, o a un acuerdo de apoyo externo por parte de la formación de Santiago Abascal.

Un segundo escenario se produciría si PP y Vox no alcanzan la mayoría absoluta. En ese caso, los partidos regionalistas y nacionalistas podrían recuperar un papel decisivo en la gobernabilidad, como ya ha ocurrido en anteriores legislaturas. La negociación sería más compleja, puesto que no bastaría con reunir los apoyos necesarios para la investidura: también sería necesario articular un acuerdo que garantizase cierta estabilidad parlamentaria durante la legislatura. La fuerza política que aspire a gobernar tendría que negociar no solo su llegada a La Moncloa, sino también las condiciones para sacar adelante sus iniciativas y mantener una mayoría suficiente a lo largo del mandato. Así, la aritmética parlamentaria y la capacidad de alcanzar acuerdos volverían a situarse en el centro de la política nacional.

Explican los expertos que, en este contexto, el PSOE afronta el reto de movilizar de nuevo al electorado progresista y consolidarse como una alternativa creíble, con propuestas capaces de conectar con las principales preocupaciones sociales, como la vivienda y la economía.

Por su parte, el PP buscará convertir su ventaja demoscópica en una mayoría lo suficientemente amplia para gobernar en solitario o afrontar en una posición de fuerza las negociaciones con sus posibles socios. Para Sanjuanbenito y Anguita, la clave estará tanto en el resultado de las urnas como en los pactos posteriores y las condiciones que cada formación esté dispuesta a aceptar. La gobernabilidad dependerá, por tanto, de la capacidad de los partidos para sumar apoyos y construir acuerdos. Una conclusión resume el escenario que se abre tras la convocatoria electoral: gane quien gane, no gobernará solo.

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