Las personas con demencia podrían superar los 150 millones en 2050 y, aproximadamente, dos de cada tres casos estarán relacionados con la enfermedad de Alzheimer. Este escenario, junto a la llegada de biomarcadores capaces de detectar cambios biológicos asociados a la enfermedad y las nuevas opciones terapéuticas, está transformando la forma de diagnosticar, tratar y realizar el seguimiento de estos pacientes. Tanto es así que, hoy en día, nueve de cada diez son diagnosticados a través de una muestra de sangre.
En este marco de cambio, el Hospital Universitario HM Sanchinarro ha acogido la jornada ‘Enfermedad de Alzheimer 2026: del diagnóstico biológico a la medicina de precisión’. Una cita en la que se han reunido especialistas en neurología, neuropsicología, neurorradiología y medicina nuclear con el objetivo de analizar cómo trasladar estos avances científicos a la práctica clínica y consolidar así un modelo asistencial común en toda la red de HM Hospitales.
Organizado por la Fundación de Investigación HM Hospitales (FiHM), en el encuentro se han dado cita los doctores Rafael Villino-Rodríguez, neurólogo en HM Hospitales y Coordinador de la Unidad de Memoria de HM Sanchiarro; Pascual Sánchez-Juan, director de la fundación CIEN; Javier Olazarán, director de la Unidad de Investigación y Tratamiento de los Trastornos de la Memoria en HM Hospitales, y el Dr. César Muñoz, coordinador científico de HM Hospitales, una jornada en la que se ha puesto en valor el nuevo paradigma diagnóstico, la neuroimagen estructural y funcional; y el uso de las terapias antiamiloide.
En opinión del Dr. Rafael Villino-Rodríguez: “queremos incorporar las estrategias diagnósticas más recientes y establecer un hilo conductor que nos permita ofrecer y aplicar las nuevas terapias de forma homogénea en toda nuestra red de hospitales”.
Un objetivo que también ha subrayado el Dr. Juan Abarca, presidente de HM Hospitales, quien ha destacado durante la apertura de esta reunión científica las nuevas perspectivas que abren la investigación y el diagnóstico precoz frente a una enfermedad que durante años ha contado con alternativas limitadas. “Cuando la oscuridad es muy oscura puede surgir la esperanza. Gracias a la investigación farmacéutica y al diagnóstico precoz empieza a haber esperanza”, ha asegurado. Asimismo, ha reafirmado el compromiso del grupo hospitalario con la investigación, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas, además de defender que estos avances puedan ser accesibles para toda la población.
Del diagnóstico clínico a la medicina de precisión
Los especialistas han puesto de manifiesto el nuevo paradigma diagnóstico de la enfermedad del Alzheimer, que está dejando de apoyarse únicamente en sus manifestaciones clínicas, para incorporar, cada vez más, biomarcadores plasmáticos y exploración neuropsicológica y de neuroimagen, permitiendo así manejar mejor las expectativas en el acceso de los pacientes a nuevas terapias.
De ello ha hablado el Dr. Javier Olazarán, director de la Unidad de Investigación y Tratamiento de la Memoria HM Hospitales, quien ha explicado que el reloj de la enfermedad va lento y “comprender esa cronología resulta fundamental para interpretar correctamente los nuevos avances”. Según ha indicado, “el desarrollo promedio de la enfermedad es de 19 años” y es clave mirar más allá del amiloide, pues “la proteína tau es el fuego de la enfermedad del Alzheimer y el amiloide es solo la chispa”.
Precisamente, la utilidad de los biomarcadores plasmáticos dentro del nuevo diagnóstico escalonado ha sido uno de los avances analizados. Y es que “la proteína p-tau217 ha demostrado una elevada precisión para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer”, ha asegurado el Dr. Sánchez-Soblechero, neurólogo en la Unidad de la Memoria de HM Hospitales. Tanto es así que “nueve de cada diez pacientes evaluados son diagnosticados correctamente con una muestra de sangre”. Además, en la experiencia presentada por el doctor, su incorporación en el análisis del paciente ha provocado un cambio en el diagnóstico inicialmente planteado en el 26,5% de los casos.
Estos biomarcadores, han recalcado los expertos, siempre son complementarios a la valoración clínica, pues existen cuadros como la depresión, la ansiedad o el insomnio que también pueden provocar síntomas cognitivos, del mismo modo que puede existir patología cerebral sin manifestación clínica visible. Por ello, la p-tau217 debe emplearse en el contexto clínico individualizado y no como herramienta de cribado en personas asintomáticas fuera del ámbito investigador.
Esta necesidad de integrar diferentes fuentes de información para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer ha sido también el eje central de la intervención del Dr. Laureano Jesús Cacho, jefe de Neurología y de la Unidad de Demencia del Hospital Universitario HM Santísima Trinidad, quien ha destacado que la exploración neuropsicológica debe combinar la historia clínica cognitiva del paciente, la información proporcionada por un familiar o cuidador fiable y la utilización de pruebas sensibles y validadas.
Durante su intervención ha presentado CogniScan, un nuevo test cognitivo breve compuesto por nueve elementos relacionados con orientación temporal, recuerdo diferido y el test del reloj. El estudio presentado y realizado a 183 personas, con un punto de corte de dos o más errores, ha mostrado una sensibilidad del 96% y una especificidad del 99% para detectar deterioro cognitivo frente a sujetos control. El especialista ha señalado también la necesidad de ampliar la muestra para continuar evaluando sus resultados.
Este nuevo modelo diagnóstico se completa con el papel de la neuroimagen. La Dra. Ana Ortiz de Mendivil, neurorradióloga del Hospital Universitario HM Sanchinarro; y la Dra. María Fernanda Ollarves, especialista en medicina nuclear de HM Hospitales, han analizado durante la jornada el papel de la resonancia magnética y del PET-Amiloide.
Estas herramientas permiten aportar nueva información al proceso diagnóstico y adquieren además una especial relevancia en el nuevo escenario terapéutico. El PET-amiloide permite confirmar la presencia de patología amiloide, mientras que la resonancia magnética interviene tanto en la valoración previa del paciente como en su posterior vigilancia, de manera que la neuroimagen pasa a formar parte de un proceso que conecta directamente el diagnóstico, la selección del tratamiento y el seguimiento.
Una misma ruta que integre diagnóstico, tratamiento y seguimiento
La llegada de nuevas terapias hace imprescindible que el proceso diagnóstico esté perfectamente coordinado. Por ello, en la jornada también se han abordado los criterios de selección de los candidatos y la importancia de un seguimiento riguroso.
El Dr. Carlos Serra-Smith, de la Unidad de Memoria del Hospital Universitario HM Madrid y el Dr. Rafael Villino-Rodríguez, han sido los encargados de analizar la evidencia científica disponible sobre las terapias antiamiloide, los criterios de selección de candidatos y el control que requieren durante su administración.
Los especialistas han puesto de manifiesto que su utilización exige confirmar la presencia de patología amiloide, valorar la situación clínica individual del paciente y realizar estudios de resonancia magnética que permitan detectar determinados hallazgos que pueden condicionar la indicación del tratamiento. Asimismo, han abordado el manejo de las alteraciones de imagen relacionadas con el amiloide, conocidas como ARIA, que requieren una vigilancia específica durante el seguimiento. De esta forma, la llegada de las nuevas terapias no supone únicamente incorporar un medicamento, sino organizar todo un recorrido asistencial que requiere capacidad diagnóstica, neuroimagen, laboratorio, farmacia hospitalaria, hospital de día, enfermería especializada y una estrecha coordinación entre profesionales.
Para dar respuesta a esta nueva realidad, en el Hospital Universitario HM Sanchinarro se ha creado un equipo multidisciplinar integrado por neurología, neurorradiología, medicina nuclear, laboratorio, farmacia hospitalaria y enfermería del hospital de día. “Realizar medicina de precisión no significa solo incorporar nuevas pruebas diagnósticas, sino individualizar el abordaje de cada paciente. Supone diseñar intervenciones, farmacológicas y no farmacológicas, ajustadas a las necesidades concretas de cada persona”, ha apuntado el Dr. Villino-Rodríguez.
Ese mismo enfoque es el que sustenta el circuito FAST-TRACK que presenta HM Hospitales, y que ha sido diseñado para agilizar el diagnóstico de los pacientes con deterioro cognitivo y facilitar que aquellos que puedan ser candidatos a las nuevas opciones terapéuticas accedan lo antes posible a una valoración completa. “En la enfermedad de Alzheimer, el tiempo es cerebro. Un diagnóstico rápido y preciso es la principal herramienta para influir en la evolución del deterioro cognitivo”, ha señalado el Dr. Villino-Rodríguez.
El circuito integra así las diferentes fases abordadas durante el encuentro, valoración clínica y neuropsicológica, biomarcadores, neuroimagen, selección terapéutica y seguimiento, dentro de un mismo recorrido. La experiencia desarrollada en el Hospital Universitario HM Sanchinarro servirá como base para avanzar hacia una ruta común aplicable al resto de los hospitales de la red del Grupo.
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