Lunes, 09 Noviembre 2015 08:24

OPINIÓN: El general Rodríguez y su misión cumplida

Los Francmasones se deben mutuamente, dentro del honor, ayuda y protección fraternal, incluso con peligro de su vida. (Punto 12 de la Regla Francmasónica)

La masonería es fundamentalmente un sistema moral adornado de una simbología omnipresente, cuyo significado forma parte de la disciplina con la que se blinda una secta en la que el secreto es su principal característica. No en vano el exotérico secreto y el esotérico silencio se consideran deberes de obligado cumplimiento en el comportamiento masón.
Sucede que Julio Rodríguez antes que piloto de caza, generalote de cuatro estrellas, exjefe del Alto Estado Mayor, patriota y todo lo que ha sido y será: es masón. Otro más de los que deben su obediencia a una de las logias que a su vez se deben a la obediencia masónica especulativa de la Gran Logia de Inglaterra. El militar ya ha trepado hasta el peldaño 32 de la escalera de Jacob que representa los 33 grados del escalafón masónico.

Por ello, para los medianamente informados no resulta extraño que, siendo Podemos una herramienta de ayuda a los fines masónicos de control social, el “fichaje bomba” haya tomado la decisión de aceptar su candidatura por el partido que en su programa colaborativo señala su objetivo de conquistar el lema de la masonería: “libertad, igualdad y fraternidad”. Cuando Rodríguez fue nombrado JEMAD no era un militar de méritos indisputables para el puesto. Algunos generales cargados de mayores merecimientos no fueron tenidos en cuenta por Rodríguez Zapatero, el pintoresco masón de grado 33 (masón satánico sostiene Ricardo de la Cierva), que llegó a formar un gobierno de alegre irresponsabilidad con siete ministros de la secta más enigmática y oscura de la actualidad. Claro, que también el expresidente debe ser el único extravagante que sostiene que la franquicia bolivariana no es “populista” sino más bien “socialdemócrata”.

Pero volviendo al general “antisistema” -de quién Carmen Chacón, a pesar de haberse pasado al enemigo, mantiene una altísima valoración profesional, técnica y también humana- debemos señalar que como mitinero no se le puede augurar un gran futuro. Como orador es un probado desastre; su voz dubitativa no seduce, suena triste y seca, es una de esas voces que no convencen. Su pasado como JEMAD nos dejó la sensación de que éste hombre debe tener en la falacia una fiel compañera. Porque tiene que ser un jeta de armas tomar, un general de aviación que da una rueda de prensa, insultando la inteligencia de todo un país, afirmando que un helicóptero naval Seahawk, con una velocidad operativa que ronda los 270 km/h, no dio para alcanzar la Zodiac de unos piratas somalíes que habían partido desde el pesquero Alakrana buscando la playa en una placida huida. Aquella actuación absolutamente perversa dejó definido al militar “pacifista” como un trolero en abundancia. Si además, tenemos en consideración que su semblante cadavérico no ayuda y que su imagen pierde mucho sin uniforme castrense; la labor de éste corazón de patriota y su concepción de la unidad nacional, en su difícil coexistencia de comparsa a las órdenes de alguien que califica el himno de la patria como “cutre pachanga fachosa”, es puro marketing a corto plazo y delata una indiscutible provisionalidad de su pensamiento. Así que enhorabuena. ¡Misión cumplida!

Y ahora, volvamos al masón de la ceja. Todavía hay desinformados que se preguntan cómo no se puso en conocimiento de Pedro Sánchez aquella velada en casa del masón Pepe Bono. La solución es simple: aquel encuentro fue diseñado por la principal obediencia o Gran Logia de España y por alguno de los diferentes cuerpos con los que guarda, eso que ellos denominan, relaciones de amistad. Porque “la cena de los idiotas” fue para delimitar el espacio de moderación que entendían ideal para el crecimiento del partido del radical bolivariano, quien, sospechosamente, ya en 2008 había declarado su admiración por su “hermano mayor”: “Zapatero se ha convertido en un referente progresista mundial y en el representante de una forma de hacer política en Europa alternativa a los Estados Unidos”. Ahora, el expresidente le devuelve el guiño y se refiere al líder de Podemos como una persona inteligente y culta. Todo esto nos deja la sensación de que los masones deben habitar en un inmenso y bonito pensil de fraternidad que da para tantas flores como se lanzan, llegando a ensalzar las bondades del adversario.

Los votantes de Podemos, sus círculos, sus militantes, sus simpatizantes, deberían tener muy en cuenta que la realidad es impermeable a sus deseos, a sus creencias y a sus ilusiones. Podemos, además de constituir un libro abierto de simbología masónica, fue financiado por el masón Hugo Chávez quien a su vez siempre buscó iluminación en el ejemplar masón Simón Bolívar. En definitiva, estamos ante la representación escénica de una farsa, cuyo protagonista principal, el enemigo implacable de la casta y omnímodo líder es un histrión sin credibilidad.

Analizado en frío y siendo a la irrebatible elocuencia de los hechos a la que me remito: ellos sólo se encargan de mantener encendida la Luz Masónica con la que pretenden alumbrarnos a todos, o, por lo menos, a la gran mayoría.

Antonio de La Española