Lunes, 08 Agosto 2016 08:46

Los enemigos de un demoledor de la estupidez humana

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“¿Qué es un envidioso? Un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta.” (Víctor Hugo)

Para aquellos que pensábamos que la televisión era una pantalla plana sin fondo, una estupidez sin otro sentido que el entretenimiento plano, Jesús Quintero nos demostró que no podíamos estar más equivocados, imposible estarlo más. Es cierto que en casi todas las ocasiones el fondo de esa pantalla es milimétrico por ser el reflejo de la inanidad moral e intelectual de lo superfluo. Pero, no es menos incuestionable que, cuando en ella aparece El Loco de La Colina, ese mismo electrodoméstico muestra una construcción de geometría fractal formada de silencios, inteligencia y gracia, que es una sima de indiscutible belleza. Su obra es la sucesión de las maravillosas filigranas de un demoledor de la imbecilidad que, en ese su terreno de la comunicación, nos ha dejado los mejores momentos audiovisuales en España y muy probablemente en Europa. Todos sus programas están plagados de elocuencia, de sensibilidad y de buen gusto: una suma de talento que es algo, al parecer, imperdonable y quizá eso basta para que odien a este eremita de la comunicación.

Los menguados de inteligencia más voraces de sangre que uno pueda imaginar, mezquinos viciosos que intentan modelar la opinión de los más tontos, aunque para tal propósito deban arrastrarse por el lodo de su propia imbecilidad, han desatado una repugnante campaña en contra de un hombre que ocupa uno de los primeras posiciones en la tabla de la dignidad. Y todo, con la única intención de satisfacer la necesidad de hacer daño; ejercicio consustancial a la naturaleza envidiosa de los reptiles.

Siempre resulta vomitiva la manifestación del odio generalizado que sienten los mediocres contra el talento. Pero esta vez se han superado a juzgar por sus columnas rezumantes de sangre, sus programas televisivos de mierda aderezados con sus opiniones del peor parecer, y, ese odio a las personas de intenciones rectas que están demostrando. Ahora, cuando tenían la mejor ocasión para permanecer callados -porque Jesús Quintero pasa por dificultades económicas por obra y gracia del ente público Canal Sur- nos demuestran su quiebra de ilustración echando en cara a una bellísima persona una situación financiera de la que ni siquiera es responsable y sobre todo adornando con reproches una conducta inventada.

Pero por más que la catástrofe vampirizada de mediocridad y bajeza odie la luz que la alumbra, él seguirá abrazado a la belleza y al cariño de sus amigos, hermanos todos, que formamos una tropa invencible. Y vosotros, ingratas serpientes venenosas, por favor, seguid sacrificando vuestras vidas al dios de la difamación, de la calumnia y del odio, en el fondo se os agradece vuestra labor. Nos habéis mordido tantas veces que estamos inmunizados y nos provocáis una sonrisa cuando no una tremenda carcajada. Después de todo algunos sois de goma, de la peor goma que implanta la Clínica Bruselas.

Y dicho lo dicho, abandono el teclado para abrazar cósmicamente a una persona de espíritu inquebrantable. ¡Gracias por tanto!

¡Suerte!

Antonio de La Española