Viernes, 23 Septiembre 2016 18:30

¿Es realmente el duopolio el culpable de todos los males de los canales de TDT?

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La polémica nuevamente ha vuelto al sector televisivo con la rebelión de los canales “pequeños” de TDT, las televisiones fuera de los dos grupos Atresmedia y Mediaset, que según cuenta El Confidencial, quieren montar una organización paralela que haga frente a UTECA y que defienda los intereses de los menos poderosos, algo que según 13TV o Unidad Editorial, no está haciendo la patronal de las teles. No obstante, en el centro del debate tenemos las críticas al duopolio televisivo de la publicidad.

Atresmedia y Mediaset se quedan con el 80% del mercado publicitario y con el 56% de la audiencia, una situación que prácticamente no ha variado desde la puesta en marcha de los nuevos canales de TDT que debutaron en abril del año pasado. Los problemas que los pequeños denuncian siguen siendo los mismos: dificultades para la planificación publicitaria, barreras de entrada, problemas con sus comercializadores y en definitiva un mercado que no permite el acceso a nuevos actores.

No obstante, nos preguntamos si realmente el duopolio es el principal condicionante de que fracasen los canales de TDT que no están adscritos a un gran Grupo como Atresmedia y Mediaset. De hecho, han sido una decena los canales que han desaparecido desde que se pusiera en marcha la TDT y siempre se ha culpado al duopolio de estos cierres: Marca TV, VEO TV, La 10, Intereconomía TV, MTV, entre otros, no encontraron su lugar, pero ¿realmente fue culpa del monopolio?

Vocento, Prisa y Unidad Editorial, los primeros en fracasar

Evidentemente cada canal tiene su historia, pero la mayoría de los que desaparecieron erraron en su modelo de negocio y su planificación comercial. Y de eso probablemente no tiene la culpa el duopolio. En esta línea, siempre que en el sector se remite a los fracasos de los canales pequeños, se recuerda que solo han sobrevivido los que realmente supieron hacer televisión y no quienes desde la Prensa han intentado rentabilizar las licencias que en su momento les dio la Administración.

Vocento, Unidad Editorial y Prisa fracasaron haciendo televisión, pero por sus errores, no por el duopolio. Los dos primeros alquilan sus frecuencias a majors y a Mediapro y los terceros vendieron sus canales al Grupo Mediaset. Costes desorbitados y gestores que no sabían nada del mercado televisivo fueron los detonantes de sus cierres.

Algo similar puede pasar con las nuevas cadenas: 13TV lleva perdidos varias decenas de millones de euros desde su fundación y no precisamente por falta de ingresos, sino que por no saber dimensionar su modelo: han intentado hacer una televisión familiar pero han terminado convirtiéndose en una cadena política que copia el viejo modelo de Intereconomía, un target nada atractivo para los anunciantes.

TEN, DKISS y 13TV, la nueva generación de pequeñas TDT

Secouya (TEN) tampoco tiene todas las de ganar, con un modelo hasta ahora basado exclusivamente en refritos y factuals extranjeros que no logran convencer a los anunciantes que buscan audiencias, pero también impactos en segmentos específicos, algo que TEN prometía en su faraónica campaña de lanzamiento, pero que no ha cumplido. Lo mismo que DKISS, que cuenta con el respaldo de una major estadounidense en un modelo de alquiler encubierto que vulnera parte de los compromisos suscritos con Industria al recibir la licencia.

Pero ¿qué pasa en el mercado mundial? En el contexto europeo la mayoría de los países tienen dos grandes actores que conviven con la televisión pública y un gran operador de pago, para luego dejar paso a un puñado de cinco o seis canales que subsisten en el entorno publicitario, lógicamente con mejores ingresos, pero también con costes mucho más dimensionados.

De esta manera, la coexistencia es posible, pero siempre con canales que tengan muy claro su modelo y encuentren un target rentable. Evidentemente no es lo deseable tener a dos grupos con el 80% de la publicidad de la televisión, pero tampoco es una barrera de entrada per se para impedir que los nuevos canales o los canales pequeños puedan competir en el mercado televisivo. Dicho de otra manera, tampoco es seguro que con una publicidad más fragmentada y sin duopolio este tipo de cadenas tuviesen el éxito asegurado, sino hacen una buena televisión y en especial comercialmente viable.

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