Dicen, y la aginación no tiene límites, que aquel 19 de julio de 1622, los cuatro santos españoles se reunieron para celebrar su Santidad y durante la entrevista se manifestaron así:
San Ignacio de Loyola: Pues, para mí el problema de España es un problema de fe, ya que los españoles sólo hemos sido grandes cuando enca de lo material peraba la fe… Ahora vamos a la deriva que sólo pensamos en “el que dirán los demás”. España vive hoy día pendiente de lo que se opine en Londres, en París o Roma, sin darse cuenta de que cada pueblo tiene que ser y actuar de acuerdo con su propia personalidad.
Yo recuerdo que cuando Dios nuestro Señor me llamó a fundar la “Compañía de Jesús” la España oficial (política y eclesiástica) se rió públicamente y hasta me tachó de “visionario”, pues era una locura crear otra orden religiosa. ¡una locura! Quizás este sea el verdadero problema de España: que siempre ha dado de lado a los locos. Porque, decidme, con el corazón en la mano qué español no ha pensado que nuestro Don Quijote era un loco de atar…Y, sin embargo, España sólo fue posible gracias a unos cuantos “locos” empezando la Reina Doña Isabel y terminando aquellos “dioses de Extremadura” que se lanzaron a la aventura de la conquista de América sin más equipaje que su “locura”. Y loco fuiste tú, Francisco Javier, al lanzarte a evangelizar un mundo para la fe de Cristo. Y loca fuiste tú, Teresa de Ávila, al emprender la subida al Carmelo sin más protección que la fe en tus pucheros… y loco fuiste tú, Isidro, al entregar tu vida y la de los tuyos un pueblo, el de Madrid, que todavía hoy te tiene un “chiflado” que iba de iglesia en iglesia mientras los ángeles te araban los campos. Por eso yo creo que el mal de España es un mal de sensatez. ¡sí de sensatez!, esa sensatez que termina en el estómago y en los “intereses creados”. Por eso, yo dejo sobre el tapete mi eterna pregunta: “Ay ¿y qué te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma?
Santa Teresa de Jesús: Sí y no Ignacio. Todo esto que has dicho es verdad, pero también es que los males de España comienzan cuando Castilla se inhibe de su “jefatura espiritual” y los demás llegan a creer que cualquiera puede ser “conductor de pueblos”. Sólo quien lucha el gran ideal es capaz de dirigir los destinos de la nación (¡una NACIÓN!). Porque es ese gran ideal el que da fuerzas para enfrentarse a los problemas y a la adversidad. Porque sólo ese “gran ideal” es capaz de movilizar a los pueblos y hacerlos heroicos. Y ese ideal, ese gran ideal ¡sólo puede serlo nuestro Dios! Ese Dios que no necesita de grandes pompas y lujos para manifestarse y que casi siempre está en los lugares más humildes. Por tanto, acepto tu veredicto y comparto la necesidad de “locura” que tiene España… pero, sumo como necesidad perentoria el resurgir de Castilla y la búsqueda del “Gran Ideal”.
San Francisco Javier: Yo voy a ser más breve, pues pienso que el problema de España es la falta de consecuencia de los propios españoles. Porque en mis muchos años de misión tierras del lejano Oriente he pensado que si los españoles en lugar de tanto hablar nos litásemos a actuar como opinamos en público ¡no habría problema! Por eso yo les digo a mis compatriotas aquello que tú, Ignacio, me decías a mí en París “me da pena veros arder, sin que deis luz ni calor… Sois arroyos baldíos, que la peña desierta, vais desatados y bravíos… mientras se despeña el río se está secando la huerta.
San Isidro Labrador: El que yo, un sple y torpe labrados, me atreva a hablar ante vosotros yo lo considero un milagro, ya que vuestros saberes son infinitos comparados con mi ignorancia. Pero puesto que es mi turno algo tengo que decir… y lo que yo tengo que decir, naturalmente, sólo versa sobre Madrid y los madrileños. Tú, Ignacio, has dicho que el problema de España es la escasez de locura; tú, Teresa de Ávila, crees que la inhibición de Castilla es la madre de todos los males de España y que hay que buscar de nuevo el “Gran Ideal”… y tú, Francisco Javier, humildemente crees que el problema de España es un problema de consecuencia… pues bien, amigos míos, yo creo que el problema de España es un problema de agua… ¡sí, sí, no os riáis: de falta de agua. Porque yo os aseguro que se España y Madrid –mi Madrid no desperdiciase tanta agua como desperdicia ni siquiera habría problema. Así pues, yo os ruego que nuestras oraciones de hoy 19 de junio de 1.622 deben ir encaminadas en ese sentido: pidamos prero la lluvia benefactora, la abundancia de presas y luego regadíos, muchos regadíos… Porque dadme una España con agua abundante y yo cambiaré a los españoles.
Y aquí se terminó la reunión. Los cuatro santos españoles sabían muy bien lo que España necesita.
Históricos:
… De cuando la región de Madrid era un gran bosque de madroños
¡Tenía que ser madrileño y además de VALLECAS!
El Valle del Jarama sigue presente
Atocha fue siempre la puerta de Andalucía