La trama urbanística de Seseña, el mayor pelotazo que ha conocido CastillaLa Mancha y que hemos sacado a la luz desde este tal, ha dado pie a que otros posibles casos de corrupción inmobiliaria salgan a relucir en estos días. Muy cerca de este municipio Toledano otras dos localidades madrileñas comienzan a dar guerra…
La trama urbanística de Seseña, el mayor pelotazo que ha conocido CastillaLa Mancha y que hemos sacado a la luz desde este tal, ha dado pie a que otros posibles casos de corrupción inmobiliaria salgan a relucir en estos días. Muy cerca de este municipio Toledano otras dos localidades madrileñas comienzan a dar guerra en este sentido. Son los casos de Parla y de Morata de Tajuña, ambos gobernados el Partido Socialista.
Así, en Parla se habla de la creación de 12.000 viviendas sospechosas para cerca de 50.000 personas y en Morata de Tajuña de 28.000, batiendo así hasta los records del propio Pocero, (eso sí, en beneficios no hay quien le supere: 1.500 millones de euros).
Ahora es Esperanza Aguirre la que tiene la últa palabra y en su mano está consentir o no que esta llamada “corrupción del ladrillo” llegue de forma tan descarada a la Capital.
Por otro lado, a diferencia de lo que ocurre en Seseña, donde el PAU de El Quiñón se aprobó siendo José Luís Martín alcalde del PSOE y con el Gobierno de la Comunidad de CastillaLa Mancha también socialista, en Madrid los alcaldes de Sancas lo van a tener más crudo para hacer y deshacer a su antojo, ya que se topan de frente con Aguirre, que es dura de roer y que ya habla de que lo que está ocurriendo en todos estos municipios es una “guerra de los clanes” urbanísticos socialistas.
Sin embargo y con todo no podemos olvidarnos de la gravedad del asunto. En el sur de Madrid se están levantando viviendas y viviendas sin medir las consecuencias, sin tener en cuenta las infraestructuras, sin contar con la escasez de agua… En el “triángulo del Ladrillo” (como lo llama La Razón) más de 200.000 personas que tendrán que llevar a sus hijos a guarderías, ir a centros de salud, coger el coche para ir a sus trabajos, gastar luz, agua, gas… y un largo etcétera de servicios de prera necesidad. Entonces se acudirá a la Comunidad de Madrid exigiendo las prestaciones necesarias olvidando a los verdaderos responsables del problema que esos días ya estarán nadando en la abundancia.
Por esto, Aguirre tiene que evitar que la nueva peste del siglo XXI, la especulación, se asiente también en Madrid, de lo contrario se le vendrá un problemón tarde o temprano que hará estragos en la política regional y en la ordenación del territorio. Está sobre aviso.
Seguiremos Informando…