Maldita la hora que llegó Gran Hermano y el ‘quien me pone la pierna enca’ famoso. Como nos íbamos a aginar que íbamos a sufrir este boom ya empachoso de telerrealidad de la más baja que existe. El marujeo barato ha llegado a cotas insospechadas e interesa más como patina sobre hielo un famosillo del papel couché que los verdaderos problemas que afectan a todos los españoles. La televisión está reblandeciendo las mentes, bueno la televisión que se hace en los últos años… ¿Dónde quedaron esas ‘mamachicho’ cuando nos echábamos las manos a la cabeza la Telebasura? No sabíamos entonces lo que nos esperaba, ‘Chicho’ ha tocado fondo. Los telediarios han pasado de ser la cita obligada con la actualidad a ser el acompañamiento de otras tantas actividades que se hacen con la caja tonta de fondo. La política no interesa, está tan intoxicada que se ha convertido en un circo. No se escuchan los discursos, que ya no hay grandes disertaciones, es más de lo mismo y los dedos del mando a distancia se van al corazón. Así se hacen de oro los periodistas de medio pelo de la escuela de las terías. Los números lo dicen todo, si Telemadrid apuesta ‘la alternativa’ cae en picado en los rankings de audiencia, aunque sigue erre que erre en su desesperado empeño. El problema no es la programación, Soriano, sino la demanda de los madrileños. En fin, pongamos que hablo de Madrid…
Artículos anteriores: