No sé dónde vamos a terminar. Hoy mi hijo nos ha salvado la vida cuando en un acto angelical, me decía: ‘papá, deja el coche en el D’…siempre que voy a la bendita T4 aparco en el C. hoy, un ángel romano me dijo que aparcase en el D y nos hemos salvado.
Los que no se han salvado han sido mi madre, mis amigos y el resto de familiares que no paraban de dejarme mensajes entre sollozos mientras surcábamos el cielo, ajenos a la barbarie que estaba ocurriendo. La desgracia se tiñe una vez más de muerte y mucho que Zapatero diga que ha roto las negociaciones con estos Hijos de Puta, la sociedad española no puede ni debe dar ya un paso atrás.
No se trata de volver a la pena de muerte, aunque ellos hayan decidido matar a dos jóvenes que seguro que ni saben dónde está eta, ni el País vasco ni su puta independencia. Hoy, en Roma, los españoles nos saludamos la calle, nos miramos con ojos tristes y buscamos entre las ágenes de la ejecución de Sadam algo que empieza a ser un grito unáne en esta dolida sociedad. Ni los de Juana, ni los Txapote, ni ninguno de estos indeseables asesinos se merecen que España vuelva a llorar.
Los españoles que hoy estamos fuera nos unos a los que están allí en un abrazo y en un mensaje que le debe quedar claro a nuestros políticos. A eta hay que machacarla, y, supuesto, ZP debe presentar su disión irrevocable, al igual que Rubalcaba que la tontería, la mentira, la instulticia y la tolerancia se ha demostrado que no sirven para gobernar asesinos y los débiles, que somos todos, frente a ellos nos debemos unir para acabar ya con esta banda de ratas mafiosas. Rezaré las almas de los muertos, aplaudiré la salida del genio Rubalcaba de su amigo Vera del consentidor ZP y de los que dicen que hay que negociar. ¡Muerte a eta!
Pedro Aparicio
Director de PRNoticias
direccion@prnoticias.com