Según un estudio elaborado recientemente investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess (BIDMC), en colaboración con científicos del Centro Médico Universitario Columbia, analgésicos como la Aspirina pueden detener el creciento de las células cancerígenas.
El gen que hace posible que las estas células no crezcan es conocido como MDA7/IL24 y los efectos anticáncer han sido atribuidos, en gran medida, al potencial de los AINES para provocar la muerte de las células.
Según Towia Libermman, principal autor del estudio y director del Centro médico Beth Israel Deaconess, ‘este estudio ha resuelto la incógnita sobre cómo este popular analgésico puede proteger a las personas de desarrollar esta enfermedad mortal’.