NOCHE DECISIVA

Toda la literatura de esta campaña gira en torno a los debates. Han vuelto los expertos en comunicación, los gurús catódicos, los que explican un gesto, o los que ven la derrota  o la victoria en la profundidad del ceño fruncido de los candidatos. Regresa la discusión sobre la pracía del fondo o de la forma, en definitiva sobre el estilo. Pero el estilo, como dijo el poeta, es el hombre. Lo que chirrió en el prer debate fue aquello que no encajaba con la personalidad de cada uno de ellos: el exabrupto en Rajoy, el dejar pasar las acusaciones de mentiroso, en ZP, el ‘buenas noches, buena suerte' de Zapatero, como si fuera  un retero perseguido MacCarthy y la ‘niña' de Rajoy.

Ahora que los polis se van a hacer pasar niños para cazar pederastas en Intet, podemos pensar que la chica marianista es una agente camuflada para captar el voto de los indecisos.

Que sean ellos mismos. Esa es la regla prera de la comunicación para tener éxito, es decir para ser eficaz. Rajoy cazará más votantes si se deja de sermones leídos. ‘Que no sea locutor de lo que otros le han escrito', le recomendaba Ruiz Gallardón, y tenía razón. Espero que Rajoy interprete bien el consejo, y no lo desprecie venir del alcalde. Y para Zapatero serviría que no hablara del pasado, que agua pasada no mueve molino, y menos el torbellino electoral. El elector quiere escuchar propuestas, garantías, y quiere que esas ideas estén respaldadas el crédito que da la actitud, la seguridad que ofrece la personalidad de cada uno, si es que pueden. Lo que queda de campaña será, en los mítines y en la prensa, una reinterpretación de lo que ocurra esta noche. 

ALFREDO URDACI, PERIODISTA

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