El mes de julio siempre nos trae los cuarenta grados cada año y a pesar de escuchar la frase, “éste, es el verano más caluroso de mi vida”, lo cierto, es que todos los años lo sotamos menos o nos gusta más, aquello de una suave pravera o de un cálido otoño. Julio ha comenzado y es cuando aprieta el calor y con el paro, la falta de dinero, la precariedad laboral y esas cosas tontas que tenemos los humanos en el día a día, solamente cantamos aquello de, “vaya, vaya, aquí, no hay playa”. Eso estarán cantando los del Orgullo que han ganado la batalla a Alberto y siguen afianzándose en el centro de Madrid entonando la canción de Alaska, “¿A quién le ta, lo que yo diga?, ¿A quién le ta lo que yo haga?” Yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré…y con la que cae en Madrid, que es pequeña. 38000 kilos de basura en sus preros dos días de orgullo. Y digo yo y esta gente, ¿qué tira desde las carrozas aparte de caramelos?
Alberto Sáiz en vista de que todo lo sabía, desaparece y hace feliz a Mariano y a sus gentes y Teresa apoya su decisión que no es bueno cuestionar el trabajo de nadie, en el caso de que éste se tenga. Félix Roldán, un apellido que nos suena de algo, será el nuevo en la plaza y Carme, que se supone que decide, entre otras cosas, ésa, no es la que nombra al mister. Uno viejo del lugar, Felipe González, asegura que la crisis no va a ser ná al lado de la depresión mundial que puede llegar, al igual que ha llegado el verano. Zapatero, en cambio, enzarzado con las cosas sociales, ve normal que su hija de quince años decida en un momento dado ser libre y abortar. Las escuelas sin armarios harán que ahora que empieza el calor, no tengamos en dónde guardar los libros. Luego, cuando venga el frío, tampoco sabremos dónde poner los abrigos. Si en la escuela te sientes con pérdida de aceite, los profes sabrán atenderte, si el contrario, en tu casa no lo saben, puedes llamar a Aído, que es como Elena Francis pero en versión siglo veintiuno…La invasión de Madrid los que dicen estar orgullosos, debiera ser la misma, los que, sin saber, qué, son del otro lado. Los heteros, como los llaman ellos, tienen varios días para demostrarlo. Hoy, en un día de esos que hace calor, un día cualquiera de esos que ve uno el Tour de Francia y sabe que ya los cuarenta grados conviven con las especies, ese día, puedes salir del armario y contarle a propios y a extraños, algo, que ser normal, en países avanzados nadie alardea. Si se pasa uno Amsterdam, ejemplo, verá a gays y a lesbianas convivir sin relanzar su ideal sexual, que, dicho sea de paso, a nadie le ta.
Y aquí sí pega la canción de Alaska. ¿A quién le ta, lo que yo haga?. En este santo país, a todo el mundo, que vivos entre cotillas y teras que solamente quieren saber si la hierba del vecino crece más verde y si aquel se ha separado de su esposa que ha salido del armario. Y entre des y diretes, sigue la España profunda, esa que ahora tiene dos puntos de regalo conducir bien, esa, que vota y no sabe bien a quién, esa que concibe sin saber que lo que lleva dentro es una persona, esa que aborta sin saber que no es ir al water, esa, que sin principios y con un final, digámosle, curioso, no respeta ni a la madre que le parió. Y mientras tanto, dicen que el paro ha bajado y cincuenta y cinco mil personas, ahora, poniendo cañas, dejan de estar en la cola más larga de Europa. Luego vendrá el otoño y los chiringuitos se cerrarán. Eso, sí, ochenta y cuatro millones de desplazamientos se prevén en estos días de calor. Y digo yo, ¿dónde va Vicente? Donde va la gente. El caso es salir y contarle a la doña de enfrente que uno se ha ido…aunque sea al parque de al lado a ponerse moreno y ligar bronce. Eso, sí, si uno ha salido del armario, solamente sale cuando el orgullo es gay. Si no, no, es mejor quedarse en casa antes de que le despellejen y se entere la madre que le parió, esa, que habitualmente no se da cuenta de ná.
Empecé con el CNI, pero ahora sigo con la CNE, es parecido al CNI pero con luz propia. La Comisión Nacional de la Energía (CNE) ha abierto un expediente informativo para esclarecer si algunas de las comercializadoras de últo recurso de la electricidad están traspasando a clientes con derecho a acogerse a la tarifa de últo recurso. Como la cosa va de eléctricas, y eso que la luz ha subido, Sebastián, el hombre que quiso gobernar, anuncia ayudas de hasta siete mil euros para la compra de turismos eléctricos. Dentro de poco nos vemos enchufados al aparato que nos permite decir quiénes somos que forma parte de nuestra segunda piel, como segunda piel será el tuneado de nuestros Movistars, ya que Telefónica ha anunciado hoy el lanzamiento de un servicio de personalización del teléfono para permitirle a usted, querido usuario, que al menos, cuando gaste sea a título personal.
Entre los de la ESO, la OTRA y lo demás allá, no sé qué tipo de educación les ofrecerán a los que crezcan sabiendo que sus vidas tienen armarios, carecen de ellos o no saben de dónde salir o entrar. Cuando uno es infante todo lo ve con el ángel de la vida. Ahora, que les queremos hacer adultos nada más nacer, les proponemos salir del armario, subirse en una carroza, abortar en serie y que la vida, cuanto menos, sea menos alegre y menos sorprendente. De todo se aburre uno, hasta de tener orgullo, sea gay o sea con armario empotrado.
Empotrado se va a quedar su Majestad el Rey cuando compruebe que de su real familia se están separando las damas. Prero la Infanta Elena, que cesa su convivencia habitual, luego, Beltrán con Laura Ponte, ahora Soneta, no sé yo, con todos los que son quién va a quedar casado. En fin…Para ponerle un poco de chiste al orgullo, no vaya a ser que a usted, querido lector, le pille el toro, lea majaderías tales como que a un actor de Harry Potter le ha dado la gripe A. Al resto de los mortales que les zurzan…En vista de eso, corra a ver si no le pilla el toro, “Riau, riau, riau”…”A Pamplona, hemos de ir, con una media y un calcetín.”o si lo prefiere busque su entrada para acudir al mayor entierro de todos los siglos. El Rey del Pop es más querido muerto que vivo. En fin, también. Y José Tomás, jugándose la vida con seis toros en Barcelona. En fin, en fin.
Ana de Luis Otero
Periodista