Resulta difícil explicar fuera de Catalunya que es lo que pretenden las consultas independentistas, que cualquiera puede leer en los diarios digitales, y que se vienen produciendo con total normalidad en la tierra del poeta Maragall, el abuelo de los políticos que llevan su apellido. Ayer se celebraron 80 comicios de esa naturaleza, con una participación del 21,5 ciento del electorado posible y un dato positivo para los convocantes, que fue el de obtener el 92 ciento de sies a sus deseos independentistas. Vistos los números desde el resto de Españal, la no participación de los votantes es un dato positivo. Desde mi punto de vista, lo mejor de todo, ha sido la tranquilidad con que se han producido unas votaciones que solo demuestran, lo que ya debería saberse: en Catalunya hay catalanes que quieren la independencia. Hecho que también se da en Galicia y en Euskadi , con la diferencia de que los galegos no celebran referéndums y los vascos independentistas han recurrido a las armas para poner sus ideas a la sociedad que los sustenta. Aunque resulte difícil de comprender, entre las tres posibilidades yo prefiero la nuestra, la de los catalanes, que con ella todos sabemos donde estamos, sin tirarnos los trastos a la cabeza y el Gobierno de Estado puede dormir constitucionalmente tranquilo, mientras no cometa el error de tratar a sus ciudadanos de Catalunya como si fueran bichos raros o enemigos de la unidad de la patria, que es lo que suelen hacer aquellos que no comparten la idea de un estado plural y lo tanto diferenciado. Repito, es difícil de explicar, pero uno no tiene el talento de su admirado Alfonso R. Castelao quien, tras irse al exilio como consecuencia de nuestra guerra civil, escribía en su inolvidable Sempre en Galicia, aquella inolvidable reivindicación de una España republicana y federal, que siendo solo la ilusión de un viejo galleguista, ha sido y sigue siendo el santo y seña de mucha gente de mi generación que nunca podrá ver realizado ese anhelado sueño. El que Vds. lo sepan, les dejará como estaban, el que yo lo tenga, no hará daño a ninguno, poco mas o menos que las ideas de los independentistas catalanes. ¿O es que acaso no se puede pensar, repito, pensar… de forma diferente a la mayoría?
Manuel Fernando González Iglesias
Editor y Director
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