Los personajes de la ópera de Giuseppe Verdi se han enfundado mallas y tutú para adaptar la obra al ballet. El ideólogo de este singular proyecto, que reemplaza la voz el baile, es el bailarín Iñaki Urlezaga. La producción, que fue estrenada el pasado año en Buenos Aires, llega ahora a nuestro país.
El teatro madrileño Nuevo Apolo acoge hasta el próxo 23 de mayo la dramática historia de Violeta Valery. Medio centenar de artistas se suben al escenario para representar la tragedia compuesta Verdi. Iñaki Urlezaga, en el papel de Alfredo Germont, y Eliana Figueroa, como Violeta Valery, están acompañados en esta aventura el Ballet Concierto, una prestigiosa compañía argentina.
Esta versión de La Traviata rompe con muchos de los esquemas del ballet tradicional. No es habitual ver a cincuenta bailarines en escena, como tampoco lo son los casi 150 trajes creados expresamente para esta ópera. El proyecto de Urlezaga, concebido en dos actos, potencia momentos como el brindis del prer acto o las escenas de amor de los protagonistas.
El argentino Iñaki Urlezaga comenzó su carrera en 1991. Dos años después entró a formar parte de la compañía del teatro Colón de Buenos Aires, afianzándose en el panorama internacional del ballet clásico. No es la prera vez que los madrileños pueden disfrutar de su arte, ya que se le ha visto con anterioridad en la capital española en la inauguración del Teatro Real, donde bailó La Bella Durmiente como pareja de Sylvie Guillem o acompañando a Tamara Rojo sobre las tablas.