PRPACIENTES: la magnetoterapia no vale para todo

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Periódicos, revistas, carteles y anuncios en Intet describen la magnetoterapia como una técnica revolucionaria capaz de mitigar el dolor y luchar contra un sinfín de dolencias, desde artritis, lumbalgias, migrañas, hasta síntomas del Párkinson o el Alzheer. Los expertos médicos dudan de su eficacia, de la que no hay estudios científicos concluyentes.

Soy Manuel, y antes de comprar el aparato tenía problemas de artrosis, insomnio, una epicondilitis y tendinitis en el hombro que me tenía destrozado. Compré el aparato de magnetoterapia   recomendación de un amigo y tengo que darle las gracias, que desde luego me ha cambiado la vida completo’. Esta es una de los cientos de recomendaciones con las que las empresas distribuidoras de aparatos de magnetoterapia reclaman a los consumidores. Incluso números de teléfono personales avalan estas declaraciones. Pero aún ha sido mucho más tante la campaña llevada a cabo una firma de este tipo de aparatos en diversos medios, sobre todo en periódicos gratuitos. A modo de publirretaje, la firma en cuestión dedicaba cada día su espacio publicitario a un beneficio de la magnetoterapia.

 

Según explica el doctor Marc Colomer, médico adjunto del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, ‘la magnetoterapia es la utilización de los campos magnéticos para fines terapéuticos. Los campos magnéticos actúan a nivel de la membrana celular, modificando su distribución: esta reordenación de biopolímeros  provoca cambios en el transte del calcio, atando energía a la bomba sodio potasio. La orientación de los dipolos magnéticos se traduce fisiológicamente en la reordenación de las fibras de colágeno’.


Actualmente el doctor Marc Colomer, médico rehabilitador, ha utilizado la magnetoterapia en ‘pacientes con retrasos de consolidación ósea postfractura, en paciente con patología ósea degenerativa tipo artrosis y artritis, inflamación de partes blandas, síndrome del dolor regional complejo, para mejorar el trofismo muscular en isquemias periféricas’, aunque reconoce no haberla aplicado en todos los casos. También declara que hay algún trabajo que apunta los beneficios de la técnica en la osteoosis. Aunque en lo que sí es claro el doctor Colomer es que siempre lo utiliza ‘como parte de un tratamiento, es decir siempre asociado a otras técnicas, nunca como tratamiento exclusivo’.

 

Respecto a la eficacia y la evidencia científica y clínica de la magnetoterapia, el doctor Colomer señala que ‘hay algunos estudios sobre la magnetoterapia pero no hay una evidencia científica A de su utilidad (eso no quiere decir que no sirva sino que no hay estudios rigurosos que den el máxo de evidencia científica de su utilización (nivel A evidencia científica.)’

 

Pero mientras el doctor Colomer no desconfía de las posibles ventajas de la magnetoterapia, el doctor Daniel Samper se encuentra en su consulta muy a menudo con pacientes que ya poseen el aparato de magnetoterapia. ‘La magnetoterapia es una técnica de rehabilitación que tiene una litación en cuanto al tratamiento, y no ha demostrado ninguna eficacia, aunque está indicado en terapias analgésicas de contraestulación’ explica el doctor.

 

¿Se puede hablar de placebo entonces? Para el doctor Daniel Samper, en el caso del dolor crónico ‘el placebo es muy efectivo’. Y el doctor Colomer coincide señalando que ‘en pacientes que han probado múltiples terapias y ninguna le ha mejorado cualquier novedad puede dar ese efecto placebo’.

 

Las múltiples propiedades de la magnetoterapia la han convertido en una técnica de moda y que, según el doctor Colomer, ‘parece que sirva para todo’. Y no le falta razón, que son muchas las empresas las que ‘prescriben’, sin discernir, la magnetoterapia para rejuvenecer la cara hasta tratamientos contra la artritis, pasando programas antiestrés, dolor crónico o lesiones.

 

De lo que pocas marcas informan detalladamente es de los posibles riesgos para algunas personas. Según el doctor Colomer, la magnetoterapia estaría contraindicada ‘en Pacientes con insuficiencia cardiaca, procesos isquémicos cardíacos agudos (infarto o angina recientes), pacientes con marcapasos o desfibriladores, y en menores de 6 años dado que actúa sobre el cartílago del creciento’.


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