A vueltas con los robots y el sexo: ‘Pepper no es un juguete sexual’

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prnoticias adelantaba hace unos meses que el robot Pepper había roto todas las previsiones de ventas de sus desarrolladores, la compañía SoftBank Mobile y el fabricante francés de robótica Aldebaran Robotics. Y es que consiguió vender en tan solo un minuto todas sus existencias la primera vez que salió al mercado: 1.000 ejemplares a la friolera de 1.500 euros (213.000 yenes) cada uno de ellos. Un éxito de ventas que también ha desvelado un lado oscuro sobre por qué algunos de sus usuarios han adquirido con tanta urgencia este robot

El también conocido como ‘robot con corazón’ es capaz de comunicarse e interpretar las emociones de los seres humanos, pero estos no lo están tratando tan bien como deberían. La compañía creadora de Pepper ha detectado que muchos de esos usuarios lo están utilizando para practicar sexo, por lo que ha decidido tomar cartas en el asunto e incluir en sus instrucciones de uso una advertencia que reza lo siguiente: ‘El robot no puede emplearse para realizar acciones molestas, dañinas para otras personas o indecentes, como los actos sexuales’.

Este manual, que el usuario tiene que firmar dando su consentimiento a cumplirlo, también contiene cuáles son las posibles sanciones legales a las que van a tener que enfrentarse los dueños de Pepper que incumplan estas condiciones. Unos requisitos que también requieren que no se utilice a este robot al aire libre ni para enviar correos spam. Tampoco, según aseguran sus creadores, se pueden modificar sus características para dotar a este robot sobre ruedas de una voz más excitante.

Una nueva polémica que aviva el debate entre robots y sexo

Hace unos días saltaba a la luz la existencia en EEUU de una campaña, ‘Campaign Against Sex Robots’, cuyo objetivo es proponer la prohibición de los robots sexuales. Una iniciativa a la que bien podrían unirse los creadores de Pepper, que además quieren evitar que se utilice a este robot para hacer daño a otras personas, algo de lo que ya advirtió Asimov en su día o para otros fines también poco lícitos. En definitiva, lo que quieren SoftBank y Aldebaran Robotics es que las interacciones entre robots y humanos sean más naturales y frecuentes.

Seguiremos informando…
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