Nueva crisis de comunicación en Moncloa: el viaje de Sánchez en el Falcon a Benicassim

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha empezado 2019 con una (nueva) crisis de comunicación; esta vez, a cuenta de los gastos de su viaje al Festival de Benicassim el pasado mes de julio. Si ya fue criticado en su momento el uso del avión oficial para asistir a un evento privado junto a su mujer, maquillado con una reunión informal con el presidente de la Comunidad valenciana, ahora la polémica sigue coleando y todo por culpa de querer predicar la transparencia. 

El pasado 28 de diciembre, precisamente el Día de los Inocentes, la vicesecretaria de la Presidencia del Gobierno, María Hilda Jiménez, emitía una nota para responder a la pregunta de un asesor del PP sobre el coste del desplazamiento a Castellón del presidente. Según Hilda, “el gasto total computado por el Departamento de Protocolo los días previos fue de 282,92 euros”; esta vaga respuesta chocaba con la exigencia del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTyBG) de informar sobre el coste total del viaje y ha provocado que se desaten las críticas no sólo entre los miembros de la oposición sino entre la opinión pública por considerar que este anuncio choca con obligación del presidente de predicar la transparencia que le exigía a su predecesor Mariano Rajoy. Además, ha provocado que entre los ciudadanos cale la idea de que el presidente hace un uso inadecuado de los servicios públicos con los que cuenta.

Todo ello, precisamente en una semana en la que Sánchez ha estado de vacaciones en las islas Canarias, a donde se ha tenido que desplazar también en el Falcon, aeronave que utilizó para acudir a la boda de su cuñado en Valladolid. El uso del avión oficial de una forma tan asidua, y la falta de información ofrecida al respecto, ha provocado un aluvión de críticas procedentes de la opinión pública que el equipo de comunicación de Sánchez no logra contrarrestar; además, los comentarios y los memes se acumulan en las redes, y se comparten a una velocidad incensante, mientras que Sánchez y su equipo intentan llevar un perfil bajo en este asunto.

Por otro lado, cabe destacar la falta de coordinación entre el equipo de comunicación de La Moncloa y el resto de organismos de la institución. En este caso, es probable que la vicesecretaria de la Presidencia del Gobierno debería haber consultado con el área de comunicación sobre cómo emitir la nota, qué información incluir y en qué términos para haber levantado la menor polvareda posible; aunque más grave sería que sí hubiera sido asesorada por el departamento de comunicación a la hora de redactar la comunicación, puesto que ha provocado un terremoto entre los miembros de la oposición, deseosos de golpear a Sánchez, y la opinión pública.

Las fotos de Sánchez en el Falcon

El avión presidencial no sólo está en el foco de la polémica por ser utilizado por el presidente para desplazarse a destinos muy diversos sino que también fue el escenario de las fotografías más comentadas de Sánchez desde que es presidente. Tomadas por el secretario de comunicación, Miguel Ángel Oliver, como él mismo reconoció, en las mismas aparecía con gafas y en una pose de ‘postureo’ que causó mofa en las redes sociales y críticas por parte de la oposición.

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