COP25: Sustituir los plásticos triplicaría las emisiones de gases de efecto invernadero

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La conciencia climática se ha convertido, durante los últimos años, en un grito ensordecedor de la sociedad a nivel mundial. La preocupación por el efecto de las emisiones de efecto invernadero es, precisamente, uno de los aspectos clave de la iniciativa EsPlásticos, que ha sido presentada por productores de plástico, transformadores, recicladores e institutos tecnológicos españoles durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP25) en Madrid.

Esta plataforma ha lanzado un llamamiento sobre la importancia de los plásticos en la lucha contra el cambio climático, poniendo en valor el papel de los plásticos de larga duración en esta lucha. Por otro lado, la plataforma alerta de que el necesario debate social sobre los residuos abandonados se ha centrado en la sustitución de unos materiales por otros sin abordar el impacto en el cambio climático de esta estrategia, ni incidir en el origen del problema: la gestión de residuos a nivel global.

Sustituir los plásticos: más emisiones y recursos

Durante el lanzamiento de la iniciativa su portavoz y licenciado en Ciencias Químicas, Ignacio Marco, ha alertado sobre el coste climático que tendría sustituir todo el envasado plástico a nivel mundial: “Se emplearía al año el doble de energía (2.250 millones GJ frente a los actuales 1.010 millones), se emitiría el triple de cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (97,4 millones de toneladas frente a 36,6 millones) y se multiplicaría por cuatro (3,6) el consumo de materia (66 millones de toneladas frente a 18,4 millones) para los mismos productos”. El portavoz recordó que “los envoltorios en los alimentos son sofisticados mecanismos de protección ante enfermedades, y que alargan la vida útil de los productos, lo que supone un 50% menos de emisiones de CO₂ y metano al evitar desperdicio alimentario”.

La plataforma ha hecho hincapié en que abordar un problema de residuos incorrectamente puede llevarnos a un problema aún mayor de emisiones, sin resolver la cuestión de las basuras marinas. Entre los intereses de EsPlásticos se encuentra abrir un debate científico sobre los resultados, y el coste climático de algunos de los sustitutos al plástico que se proponen.

El Ministerio de Medio Ambiente de Dinamarca concluyó, en un estudio de 2018 sobre las bolsas de la compra, que las alternativas tienen un impacto mucho mayor, a nivel de emisiones o consumo de recursos (agua, tierra), pese a asumir que se reutilizaran decenas de veces. Incluso Greenpeace ha criticado en su último informe, ‘Tirando el futuro’, la sustitución por papel que “las empresas publicitan […] como medidas positivas”, cuando este cambio supone un problema para la tala de árboles y las limitaciones de su reciclaje.

Envases: ¿de plástico, lata, vidrio o brik?

El ingeniero Industrial, Luis Cediel y portavoz de la plataforma ha señalado que “cuando uno compara un envase de plástico con uno de otro material, es fácil ver que el primero siempre es el más ligero y, por tanto, consume menos recursos, energía y produce menos emisiones”. Cediel reflexionó sobre estas alternativas y alertó, por ejemplo, de que cambiar una botella de plástico por un envase como el brik -solo por parecer de cartón- produce más emisiones y “complica mucho el reciclado, ya que dentro lleva aluminio y plástico”.

El portavoz recordó que alternativas como la lata “requieren un proceso de reciclado que emplea demasiada energía, mientras que el vidrio, a pesar de ser reutilizable, es más frágil e inseguro, y consume mucha energía durante su fabricación y transporte, al ser pesado y además manipularse a 1.500 grados frente a los 300 del plástico”.

Mucho más que un solo uso: plásticos de larga duración contra el CO2

Por su parte, José Antonio Costa, también portavoz de la plataforma y licenciado en Física Teórica, puso en valor la capacidad innovadora y la contribución de los plásticos, de larga duración, a la lucha contra las emisiones.

Costa recordó que “la mayor parte de los plásticos tiene una vida útil que va de entre los cinco a los 50 años, y cumple con funciones indispensables para la lucha contra el cambio climático” como el aislamiento energético en las casas, o la tecnología informática.

El sector de los plásticos engloba a unas 3.000 instituciones y empresas productoras, transformadoras y recicladoras, en su mayoría pymes (98%). Isabel Goyena, licenciada en Ciencias Químicas y portavoz de la plataforma, recordó que España recicla al año 1,075 millones de toneladas de plástico siendo el segundo país en Europa que más plástico recicla. “La solución del problema de residuos debe pasar por la economía circular y el consumo responsable de todos los materiales, por la concienciación y sistemas de gestión de residuos a nivel global, no por sustituir unos materiales por otros”.

Igualmente, Goyena señaló que “pedir prohibir los plásticos en una manifestación por el clima es una contradicción en sí misma, por todos los ahorros de emisiones que generan durante su uso y posterior reciclado. El problema de las basuras marinas es un problema educacional: cuando lo que acaba en el mar es una botella de vidrio, o una lata, la conciencia no puede tampoco estar tranquila”.

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