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Carmen Muñoz: “España está en el momento de la eclosión de los Asuntos Públicos profesionalizados”

SOBRE ESTA DISCIPLINA HEMOS HABLADO CON LA DIRECTORA SENIOR DE ASUNTOS PÚBLICOS DE LLYC

Desde su amplia experiencia, PRNoticias.com ha querido saber más sobre Asuntos Públicos, un sector en auge, hoy prácticamente indispensable en cualquier agencia o consultora española

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Carmen Muñoz es la Directora Senior de Asuntos Públicos en LLYC. Ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional en el ámbito de los asuntos públicos y corporativos, primero como directora de comunicación institucional de Unión Profesional (colegios profesionales), y más tarde como directora ejecutiva de Gómez Acebo Estudio de Comunicación, donde dirigió y coordinó la estrategia de comunicación y asuntos públicos de los clientes.

Sobre esta disciplina hemos hablado con ella. Desde su amplia experiencia, PRNoticias.com ha querido saber más sobre Asuntos Públicos, un sector en auge, hoy prácticamente indispensable en cualquier agencia o consultora española.

Desde su experiencia, ¿en qué punto se encuentra en este momento la disciplina en España?

-Yo creo que es el momento de la eclosión de los Asuntos Públicos profesionalizados, para bien y para mal. En España se lleva haciendo desde hace mucho tiempo pero con un carácter menos profesionalizado. Ahora muchas compañías trabajan para profesionalizarlo.

¿Desde cuándo estamos viendo este cambio?

-Desde hace unos 10 años, cuando comenzó a haber una mayor madurez y profesionales que comenzaron a entenderlo. El fenómeno que estamos viviendo, por muchos factores como por ejemplo la pandemia, es una eclosión. Hemos pasado de ser una actividad necesaria a ser una actividad imprescindible.  Yo llevo trabajando en esto desde hace 20 años y he visto esa evolución.

¿Por qué cree que ahora es una actividad imprescindible?

-Porque la calidad normativa y la durabilidad de las leyes tienen que ver con esas conversaciones que se dan entre lo público y lo privado. Ahora veo que eso, además de necesario, es imprescindible también para los actores públicos.

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La necesaria interacción público-privada

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¿Está la sociedad, las organizaciones y los actores políticos en España suficientemente preparados para tener un diálogo de manera efectiva?

-Preparados sí, listos no. Tiene que ver con muchos elementos, uno de ellos es la ingenuidad impostada a la hora de entender cómo se define el marco regulatorio de un país y sus políticas públicas. Pensar que el marco regulatorio se puede hacer con carácter unilateral, únicamente por parte del decisor público, es engañarse. No hay política pública, ni marco regulatorio de calidad que se precie que no pase por una escucha activa de todos los actores.

¿Cómo y entre quiénes debe ser esa escucha activa?

-Solo a través de esa escucha activa es donde se pueden percibir los matices, de los sectores, de las asociaciones, de los pacientes, hay que escuchar al 360 que se vea afectado por una decisión, es la única manera, la que justifica que la calidad regulatoria que vemos en Europa tenga que ver con una normalización entre lo público y lo privado.

¿Qué falta para pasar de ‘estar preparados’ a ‘estar listos’?

-Hay que dar un carácter de normalidad, que todos los actores hablen de lo que les afecta, eso es lo que hará que pasemos de estar preparados a estar listos. Tendrá que ver con que dejemos de procrastinar la regulación del lobby, que en España llevamos años dejando para la siguiente legislatura. No estamos listos porque culturalmente nos falta esa madurez democrática para entender que las decisiones no se toman solas, se toman escuchando.

De su experiencia en LLYC, ¿qué es lo que más demandan sus clientes en esta materia y en qué contribuye su acción a la consecución de los objetivos?

-Nos piden anticipación, comprensión del contacto y una aproximación estratégica a una solución a su problema. Tradicionalmente el cliente pedía acceso, pero nosotros no vendemos acceso. Yo siempre he pensado que no tenemos acceso al decisor porque seas una empresa importante, sino porque el hecho de ser un actor dentro del entorno económico te hace legítimo para trasladar tus inquietudes. Si el lobby está normalizado, el acceso está normalizado. La respuesta no está en el acceso sino en la capacidad de anticipar decisiones, de lograr una aproximación estratégica a las soluciones que se pueden dar a los retos del cliente.

¿Han cambiado también las maneras de mirarse uno a otro, entre lo privado y lo público?

-Ha cambiado la capacidad de unir dos mundos que tradicionalmente no tenían el mismo lenguaje y se creían antagónicos. La empresa miraba al decisor como alguien que podía limitarlo, y lo público a la empresa como quien lo quería tratar de engañar. Estamos ahora en un contexto en que la conversación se da desde el reconocimiento de la interdependencia para construir sociedad, convivencia, democracia y mercado. Lo privado reconoce en lo público su dependencia a la hora de dotarse de unas reglas y de seguridad jurídica.

¿En qué está contribuyendo a ese objetivo el trabajo de los lobistas?

-Lo público y lo privado se están dando legitimidad, lo que pasa es que se produce entre dos mundos que piensan en objetivos distintos. La labor de nosotros es hacer ver a un lado y al otro que están más cerca de lo que creen. Somos un puente que trabaja en líneas separadas pero que se necesitan, necesitan unificar el lenguaje, hablar de lo mismo. En LLYC y en general, tenemos esa capacidad de unir dos mundos.

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Otros factores

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Asuntos Públicos y COVID-19. ¿Ha ayudado la pandemia a acelerar los procesos en temas de Asuntos Públicos, o todo lo contrario?

-Sí, ha acelerado. Yo creo que lo ha hecho en el reconocimiento de esa interdependencia. Insisto, los Asuntos Públicos es una actividad necesaria para la construcción democrática de un país y la pandemia ha acelerado la necesidad de conversar entre lo púbico y lo privado, para tener recursos y decisiones rápidas. Ha favorecido el acercamiento de muchos sectores y el reconocimiento de la interdependencia y del valor que tiene lo privado y lo público.

España, Latinoamérica y Asuntos Públicos. ¿Dónde están las convergencias y dónde las divergencias?

LLYC tiene operaciones en América Latina y en cada país donde tenemos oficinas también tenemos equipos de Asuntos Públicos. El objetivo es uno solo: la profesionalización de la actividad, lo que cambian son los contextos, el tiempo. Si en España cambia cuando estamos en elecciones, allí es igual. La metodología, los valores, el código de conducta es el mismo en todos los países. En LLYC nos hemos dotado de una misma forma de llevar los Asuntos Públicos, pero con adaptación a la realidad de cada país.

¿Cuáles son los deberes de la sociedad española para madurar en esta disciplina, y cuáles los de los políticos?

-Los deberes pasan, incluso, por los medios de comunicación. Ustedes son fundamentales a la hora de informar cómo se toman las decisiones públicas que nos afectan a todos. En España, tradicionalmente a los políticos no les gustaba que la opinión pública supiera que se habían reunido con operadores del mercado, y ese es un elemento que tenemos que romper. El problema no es que un político se vea con un operador o una empresa, el problema es que se haga una ley cuando lo público solo se ha reunido con una parte. No es hablar con lo privado el problema, es que no se hable con el 360 del entorno regulado. El problema es cuando no se habla con el sector en su conjunto.

Entonces, ¿normalizar es la clave?

-Sí. Si normalizamos seremos capaces de dotarnos de una huella, así perderíamos muchos de los miedos y recelos que tenemos como sociedad, producto de la inmadurez de otros momentos. Tenemos que vivir esta eclosión como un momento dorado de la conversación de lo público y lo privado, es algo que yo no había vivido hasta hoy. Eso está ocurriendo en este minuto en España, en Bruselas, en América Latina. En cuanto lo público sea capaz de tener esa conversación con lo privado, los ciudadanos lo normalizarán. Es muy importante que los ciudadanos sepan que no hay corrupción en estas relaciones sino la necesidad de reunirse para tener un cuerpo legislativo de calidad. Infringir la ley no es lobby. Hay que generar espacios de pedagogía y educación para que la ciudadanía tenga acceso a la política pública, no desde la corrupción sino desde la construcción. Esa es la clave.  

Seguiremos comunicando…

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