CADABRA

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Qué conocido vago con balcones a la calle, que hoy quiere pasar por empresario moderno de la herencia de sus padres y madres, anda como loco buscando una percha para vender lo que le queda del desastre. Hace muchos años tuvo una empresa de albañilería y reformas y se dedicaba a dar gusto a sus señoritos, a los que construía bellos despachos, cuando no butrones para pasar las putas de un edificio a otro. Se diplomó en la escuela de títulos a cascoporro y conoció las verdades del barquero cuando le pillaron en pleno gatillazo. Eso sí con el beneplácito de las autoridades sanitarias y de sus mascarillas.

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