EN EL INFORME PRESENTADO A LA SEC 

Santander reconoce daños en su reputación tras rendir cuentas por Irán

EL BANCO HA CONFIRMADO TENER UN TOTAL DE 17 CUENTAS BLOQUEADAS 

La entidad ha dejado claro que es consciente de que una mala cobertura mediática sobre sus acciones podría “tener un efecto adverso” respecto a su imagen en la sociedad

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Banco Santander, la entidad dirigida por Ana Botín ha rendido cuentas ante un supervisor norteamericano y ha reconocido a la SEC (la Comisión de Bolsas y Valores de EEUU) que tiene 17 cuentas bloqueadas en el Reino Unido, Bélgica y Brasil de clientes sancionados por terrorismo en Estados Unidos a cierre de 2023, 

Un hecho que se une al que se destapó hace unas semanas sobre las cuentas vinculadas a Irán que la entidad bancaria tenía en Reino Unido y que no se han incluido en las otras 17 porque se trataba de un ciudadano británico no sancionado debido a su falta de relación directa con el país, pero al que, tras descubrir que ejercía de empresa pantalla para el régimen iraní, se le cerró y bloqueó su cuenta bancaria.

Concretamente, a principio de este mes, el Banco se despertaba con una investigación del Financial Times sobre la utilización de una cuenta de su filial británica por parte de Irán para burlar las sanciones impuestas por Estados Unidos. Según publicó el medio británico, Santander UK y Lloyds Bank, dos de las entidades más importantes en Reino Unido, proporcionaban cuentas a una compañía iraní del sector petroquímico. Esta compañía estaba sancionada desde 2018, pero la cuenta fue abierta por un particular de nacionalidad británica, según FT.

Pues bien, ante tal polémica y a pesar de sus declaraciones anteriores, el Banco ha emitido un comunicado en el que ha explicado que son conscientes de que la repercusión de esta noticia en los medios de comunicación puede suponer un daño reputacional y afectar a su cotización. Un apunte que la entidad ha realizado en el informe del supervisor de EEUU, que es muy exigente en este terreno.

Por tanto, el Banco reconoce los errores cometidos ante esta cuenta vinculada a Irán y deja claro que, “hemos estado, y podemos estar en el futuro sujetos a cobertura negativa en los medios sobre nosotros o nuestros clientes, incluso con respecto a supuestas conductas tales como no detectar y/o prevenir cualquier actividad de delito financiero o no cumplir con las regulaciones de la FCC (el supervisor de los delitos de blanqueo de EEUU, por sus siglas en inglés)”.

Un importante riesgo reputacional

Así, tras todo lo ocurrido, la entidad dirigida por Ana Botín reitera que es consciente del riesgo que suponen estos escándalos. Desde el grupo han afirmado que la cobertura mediática negativa de este tipo sobre ellos “sea o no fundada”, podría afectar “material y adversamente a nuestra reputación y a la percepción entre clientes, inversores, proveedores, socios, reguladores y otros terceros actuales y potenciales”.

Además, añade que también “a su vez podría tener un impacto adverso en nuestros resultados operativos, situación financiera y perspectivas, así como también dañar la confianza de nuestros clientes e inversores y el precio de mercado de nuestros valores”. Es decir, conllevar problemas de reputación que recaigan sobre los resultados empresariales a corto plazo.

Asímismo y para dejar mayor constancia de su conciencia respecto a este tipo de temas. Santander ha explicado cómo se encuentra la situación ante los crimenes financieros a nivel general. “La delincuencia financiera sigue siendo objeto de escrutinio y supervisión por parte de los reguladores de todo el mundo. La normativa sobre lucha contra el blanqueo de capitales, corrupción y sanciones es cada vez más compleja”. Por este motivo, añade que los organismos siguen proporcionando directrices para cooperar entre todos.

Si no somos capaces de cumplir plenamente las leyes, nuestros reguladores y los organismos encargados de hacer cumplir la normativa tienen la capacidad y la autoridad para imponernos multas significativas y otras sanciones, incluida la exigencia de una revisión completa de nuestros sistemas de negocio, la supervisión diaria por consultores externos y en última instancia, la revocación
de nuestra licencia bancaria”, han explicado,

En definitiva, admiten parte de su responsabilidad y vuelven a dejar claro que “Santander ha adoptado medidas significativas para retirarse del mercado iraní, como el cierre de su oficina de representación en Irán y el cese de todas las actividades bancarias en ese país, incluidas las relaciones de corresponsalía o la captación de depósitos de entidades iraníes”.

Seguiremos informando…

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