TRAS SUS ÚLTIMOS NOMBRAMIENTOS 

Santander inicia un proceso de tranformación en su estrategia

QUE COMIENZA CON IMPORTANTES CAMBIOS EN LA CÚPULA DE SU SEDE ESPAÑOLA 

Ana Botín, la banquera española más reconocida a nivel internacional, aspira a convertir a Santander en una de las mayores plataformas de servicios financieros del mundo, impulsando, a su vez, la cotización del banco

Esta semana, Ana Botín (Santander, 1960) cumple una década al frente del banco Santander, tras años luchando por convertir esta entidad en la mejor entidad global de servicios financieros del mundo. Una posición que le permitiera competir no solo con los bancos tradicionales que conforman el panorama nacional, sino también con gigantes tecnológicos.

Y es que, según las últimas declaraciones que ha ido haciendo Ana Botín, la presidenta tiene muy claro que el futuro de la industria en general y más de la bancaria, es digital. Y por ello, cada vez se está viendo más claro como su compañía lleva a cabo una transformación enfocada hacia este enfoque de negocio.

Además, cabe destacar como esta entidad empezó tarde el proceso de transformación tecnológica en comparación con sus principales competidores nacionales, pero en los últimos años está imprimiendo un ritmo fuerte para recuperar el tiempo perdido.Por ejemplo, ella misma está apostando por su presencia en redes para ganar cercanía con la ciudadanía española.

Se ha convertido así, en una mujer de su tiempo, con una intensa y creciente presencia en redes sociales, incluyendo Instagram. Sabe que ahí están muchos de sus clientes, los actuales y los futuros. “Tengo la convicción de que [la apuesta digital] es el único camino. El mercado se tiene que convencer de que mi tecnología es tan buena como la de otros y eso se tiene que ver en los números, que ya están empezando a reflejarlo”, afirma. “Nos ha llevado siete u ocho años empezar a dar resultados, pero ya lo estamos haciendo” explica.

Cambios en la gestión

Ahora bien, más allá de la transformación tecnológica, la gestión de Ana Botín a lo largo de estos diez años de presidencia de Banco Santander se ha caracterizado por múltiples cambios organizativos en busca de una mayor eficiencia, de un mejor equipo y por tanto de mejores resultados, lo que ha provocado numerosos movimientos de personas.

El caso del consejo de administración es un buen ejemplo y es que, compuesto por 15 miembros, ninguno de ellos formaba parte del que dirigió su padre hasta su fallecimiento. Por no mencionar que en los últimos tiempos también se han producido salidas de algunos de los que habían sido nombrados recientemente.

Por no hablar de la línea de gestión donde los cambios también han sido relevantes. La silla de consejero delegado del grupo ya ha sido ocupada por tres responsables: Javier Marín, que apenas estuvo unos meses porque fue nombrado por Emilio Botín; José Antonio Álvarez, que después de varios años en el puesto iba a ser sustituido por Orcel, pero que tuvo que seguir una segunda etapa; y el actual Héctor Grisi.

Cambios que, en el resto de niveles organizativos, han sido continuos y constantes en todos estos años, teniendo en cuenta que se ha cambiado tadicalmente de esquema en cuanto a la organización. Por ejemplo, ahora, cabe destacar como desde el Banco Santander se está dejando de apostar tanto por talento interno, para basar los últimos nombramientos en figuras externas, pero con gran experiencia.

Todos estamos de acuerdo en que se trata de una gran organización, por lo que los cambios son necesarios, pero si es cierto que muchos expertos del sector consideran tanto movimiento un poco “excesivo”.

Seguiremos informando…

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