A Melenchón le crecen los enanos, a Melenchón ya no le cree ni dios… (poner música de la marcha francesa de la Maledon)…
Me contaba Valeriè mi vecina de al lado, que en su amada París los políticos utilizan las listas de los inmigrantes, para subir sus expectativas de izquierda y extrema izquierda. El voto de aquel que acaba de llegar, va a la cesta de aquel que le reconoció.
No reconocía esta tarde las calles del barrio de Las Carolinas en mi Alicante amada. Ciudad que empieza a tener demasiada inmigración descontrolada y que lleva a las policías locales a desplegarse para que los paisanos puedan cruzar por el parque. Pero, con los papeles las cosas cambian. Los nuevos españoles de pleno derecho, engordan las listas de votantes saciados y sacudirán, aún más si cabe, el descanso de sus conciudadanos, que sí tienen que levantarse a trabajar y no tienen ningún tipo de subvención, ni para papá que tiene ELA. Aquello, como el resto de las promesas…
Y el gran Melenchón aporta ideas a los nerviosos creadores de Moncloa, que ya no tienen el pulso de Iván y vienen. Ya no hay recorrido, ya no tienen discurso y sólo les queda esperar a que todo caiga, para que todo se mantenga.
Mis escribanías fallan como las investigaciones férreas al uso. Sólo me queda pedir que la verdad salga a la luz. Que los nuevos españoles y franceses trabajen para proteger nuestra cultura y un beso a los que hacen nuevos españoles, con un consejo de alguien que les quiere: ‘Si hablan español y son laicos’… pero, esa es otra…
Jean Hippolyte Gondre
