El equipo de Sálvame aterrizó en TEN bajo el nombre de Ni que fuéramos shhh hace algo menos de dos años. Un regreso que se entendió como una segunda vida de un formato desgastado y herido tras la salida abrupta de Mediaset. Prometían aires renovados, alejados del corsé que les imponían desde la cadena de Fuencarral, pero no han conseguido volver a brillar como en los mejores tiempos del formato.
Hoy, casi dos años después, se cierra un ciclo que ya quedó interrumpido en su intento de huida hacia adelante tras su fracasado fichaje por RTVE. Este viernes se despiden de la audiencia, después de haber marcado mínimos en las últimas semanas. El formato, ha alcanzado -a duras penas- el 1% de share en sus últimas tardes, dejando lejos el 1,7% de share que promedio durante el año pasado y el más del 2% que logró en su etapa inicial en TEN bajo el nombre de Ni que fuéramos shhh.
Desgaste y abandono
El desgaste del formato también se ha hecho patente con el paso de las semanas y los meses, cuando poco a poco, los rostros más queridos por los espectadores se han ido desligando del formato. Desde las protestas en directo de Belén Esteban por sus desacuerdos con la dirección, al adiós de perfiles tan característicos del formato como Kiko Matamoros.
Después de este deterioro más que evidente, a mediados del mes de enero, TEN y la Osa -productora responsable del formato- emitieron un comunicado en el que daban por finalizadas sus relaciones comerciales fechando el último programa de No somos nadie para este viernes 30 de enero.
Una ruptura que han planteado como exenta de polémica y alejada de cualquier conflicto entre ambas partes. El final de “un ciclo creativo” que abre las puertas a la búsqueda de nuevos formatos o narrativas que adapten mejor a las demandas actuales del público.
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