LAS SECTAS VENENOSAS

Amanita phalloides u oronja verde, Amanita virosa, Cortinarius orellanus, Amanita verna, Lepiota… Estas te las comes bien preparadas, sazonadas a gusto, con un buen vino y te vas para allá, sin necesidad de hacer nada extraño… Pero, ¿no íbamos a hablar de Sectas? Pues, de eso hablamos…

Buscar dónde está el Epstein de turno, el de pueblo, es tan fácil como dar una vuelta por la memoria de todos y recordar a los Hare Krishna, que iban sin pelos, con coleta, con frío y pidiendo, como los monjes del Tibet, algo -unas monedas- para celebrar que vivimos juntos y repartimos todo… Filosofías creadas y diseñadas para cerebros en busca de cualquier guiño, para creerse las mentiras más grandes que jamás se puedan escuchar. España es un país de sectas, de muchas. Sólo hay que echar la vista atrás para tropezarnos con el Papa Clemente, que a buen seguro iría dando tumbos -del pedo- o los excesos no existidos y las niñas desaparecidas de Alcasser… Así, cien mil más.

Hablando con un grupo de amigos. Un antropólogo, un teólogo nervioso, una historiadora, una ingeniera genética, dos sociólogas y dos sanitarios (jajajajajajajaja…) discutimos de la importancia de nuestros ancestros, de la verdad de lo que los humanos tuvieron que vivir para ordenarse como sociedades y el precio que pagaron… Sobre cómo se sacrificaban niños en todas las culturas… De la reducción de cabezas y su significado… Del tiempo que hemos comido, como especie, carne de nuestros enemigos…

Las conclusiones fueron, cuando menos, sorprendentes. Porque una parte apoyaba la idea de que los humanos actuales tienden a reunirse en élites para realizar ‘actos de exclusividad’… El ejemplo es claro, si un ser nace en una sociedad castrada en sus realidades, si sólo conoce una cara de la moneda, si vive rodeado de excesos, es imposible que salga de ese bucle. Cuando compruebe -frustración- que ya no queda nada nuevo que ver, comer, hacer… Sólo le quedará volver al pasado y así, se llega a generar una locura, que hace que todo lo que es aberrante parezca normal, y obedecemos, ya que lo manda el gurú y nuestro dios liberador nos lo agradecerá.

Son millones de sectas las que tenemos en nuestro mundo y ninguna buena. Unas nacieron como tales y ahí se quedaron, otras son hoy respetadas iglesias, con los mismos tics, con las mismas formas… ¿Venenosas? No hijo no, que hablamos de sectas…

Me marcho a buscar los pelos del cogote de Carrillo que quedaron en el escaño. ¡Valiente!

José Antonio Rulfo.

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