Grayling, consultora de Comunicación y Asuntos Públicos, ha organizado una nueva edición de sus Grayling Policy Talks con la mesa redonda “Hacia una España sin Humo: Análisis del nuevo Anteproyecto de Ley Antitabaco” que ha tenido lugar en la sede del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM).
El evento, moderado por el director de Asuntos Públicos de la consultora, Javier Corrales Ciganda, ha contado con la participación de Pedro Gullón Tosio, director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y del presidente del Colegio, Manuel Martínez-Sellés, y con un panel de expertos transversal y de alto nivel del ámbito político, de la salud y del sector privado.
Rafael Belmonte, diputado de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados por el grupo popular; Luca De Martino, director de Asuntos Regulatorios de Kenvue Iberia, y Raquel Fdz. Megina, presidenta de Nofumadores.org y tesorera de la European Network for Smoking and Tobacco Prevention (ENSP) han debatido también sobre la actualización del marco normativo español que busca una generación libre de tabaco para 2030.
El tabaquismo, principal factor de riesgo para la salud prevenible
El Anteproyecto de Ley Antitabaco, que actualmente se encuentra en fase de información europea, el conocido procedimiento TRIS, previo a su tramitación parlamentaria, supone un paso adelante frente a uno de los principales factores de riesgo prevenibles: el consumo de tabaco y la exposición al humo ambiental.
Esta iniciativa busca reforzar la protección de la población, especialmente de menores y colectivos vulnerables, adaptando la normativa a nuevos productos como los cigarrillos electrónicos y vapeadores, y ampliando los espacios libres de humo.
En España, el tabaquismo causa unas 50 000 muertes al año, lo que supone 130 muertes al día, y tiene un impacto económico anual de unos ocho mil millones de euros en el servicio nacional de salud, que ascienden hasta los veinte mil millones anuales si se tienen en cuenta los gastos asociados.
Los ponentes han subrayado la necesidad de consenso político y de contar con una legislación renovada, ambiciosa y que dé respuesta a la nueva realidad social. Una realidad marcada, entre otros, por la dificultad de acceso a medidas y tratamientos antitabaco.
Espacios libres de humo y protección al menor
La mesa ha analizado las nuevas restricciones en terrazas, marquesinas y perímetros escolares. Rafael Belmonte, diputado del GPP, ha mostrado su disposición al acuerdo en la Comisión de Sanidad, calificando la renovación legislativa como una “prioridad compartida”.
Por su parte, Raquel Fernández Megina, presidenta deNofumadores.org, ha recordado que la “desglamurización” del tabaco mediante el empaquetado neutro y el aumento de precios siguen siendo hitos pendientes para proteger a los jóvenes.
El presidente del ICOMEM, el Dr. Manuel Martínez-Sellés ha afirmado que “la mejor forma para combatir el tabaco es impedir que la gente se siga sumando a esta adicción. Estoy convencido de que, en 30 años, en España no se podrá fumar en la calle. La duda es si vamos a ser pioneros o vamos a ir a la cola. Hay una evidencia científica muy sólida del enorme beneficio de contar con espacios sin humo”.
Un problema de adicción que exige soluciones pragmáticas
Uno de los datos más reveladores del debate ha sido el “muro” que encuentran los fumadores: el 70% quiere dejar de fumar, pero no puede, lo que confirma que estamos ante un problema de adicción que no se resuelve solo con prohibiciones.
El Dr. Manuel Martínez-Sellés ha sido tajante: “La ley debe ser ambiciosa, y también debe financiar las ayudas farmacológicas que ya han demostrado un impacto real”. Esta visión ha sido compartida por Pedro Gullón, director general de Salud Pública, quien subrayó la necesidad de integrar en la cartera de servicios todas las herramientas avaladas por la ciencia.
Uno de los puntos críticos del debate ha sido la operatividad del Artículo 12 del Anteproyecto, que promueve programas de cesación en una Atención Primaria ya tensionada. En este contexto, surge la necesidad de modelos más flexibles que no burocraticen el acceso al tratamiento.
Luca De Martino, de Kenvue, compartió la experiencia de otros países vecinos en materia de ayudas para dejar de fumar. “En países como Francia o Alemania, por ejemplo, existen modelos más accesibles y flexibles. Uno de ellos es el modelo francés OTX, que plantea un enfoque dual: el paciente puede acudir al médico para obtener una prescripción y adquirir el tratamiento en una farmacia con el
reembolso, o bien puede acceder directamente en farmacia y adquirirlo de forma privada. Esto es clave, porque muchos fumadores no perciben su consumo como una adicción y no acudirán a consulta. Necesitamos un plan ambicioso, pero también pragmático, que garantice que el acceso a las terapias sea real y equitativo, sin diferencias por nivel socioeconómico”, concluyó.
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