La llegada de Benjamín León Jr. a Madrid como nuevo embajador de Estados Unidos se produce en un contexto de elevada tensión internacional y de revisión del reparto de responsabilidades dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En sus primeras declaraciones ha expresado su satisfacción por iniciar esta etapa, pero deja claro que una de sus prioridades será reforzar la cooperación bilateral en defensa, impulsar una agenda común con España y Andorra y avanzar en los objetivos compartidos dentro de la Alianza, incluido el debate sobre un mayor esfuerzo en gasto militar.
León también ha subrayado en sus primeros días en Madrid la importancia de fortalecer los lazos históricos, económicos y estratégicos entre ambos países, así como la colaboración en ámbitos como la seguridad y la estabilidad regional. “En los próximos años, trabajaré para invertir en nuestra defensa común y en el objetivo compartido de los aliados de alcanzar el 5% del gasto en defensa, acelerar nuestras ya importantes relaciones comerciales, fortalecer nuestras fronteras, mantener nuestros esfuerzos contra la delincuencia transnacional y promover los intereses mutuos en América Latina”, dijo en su discurso de presentación.
Carlos Echeverría, Senior Advisor de NITID, experto en Seguridad y Defensa, interpreta la llegada del embajador como un mensaje claro de refuerzo del compromiso en defensa. Considera que la referencia al 5 % del PIB forma parte de un debate más amplio dentro de la Alianza y no solo de una exigencia unilateral de Washington, en un contexto marcado por la guerra en Europa y la inestabilidad en el flanco sur. A su juicio, más allá de los porcentajes, el foco debería situarse en las capacidades reales, la planificación y el fortalecimiento de ámbitos ya consolidados de cooperación entre España y Estados Unidos. Y así lo amplía en conversación con PRNoticias.
P: ¿Qué lectura hace de la llegada de Benjamín León como embajador de Estados Unidos en España en el contexto de la cooperación en defensa bilateral?
R: La llegada del nuevo Embajador se produce en un momento de gran tensión internacional. Más allá de su perfil, el mensaje es claro: reforzar el compromiso aliado en defensa. La relación entre España y Estados Unidos puede ampliarse no solo en el marco de la NATO, sino también en Iberoamérica y en el norte de África. Además, el 250º aniversario de la independencia estadounidense es una oportunidad para recordar la ayuda española en aquel proceso histórico.
P: El embajador ha mencionado explícitamente el objetivo de avanzar hacia el 5 % del PIB en gasto militar acordado por la OTAN. ¿Cómo valora usted esa declaración desde la perspectiva española?
R: La referencia al 5% del PIB en defensa forma parte de un debate más amplio dentro de la Alianza. El compromiso vigente es el 2%, acordado en 2014, pero el deterioro del entorno de seguridad ha elevado las expectativas. No es solo una petición de Washington, sino una discusión compartida sobre cómo garantizar una defensa creíble.
P: ¿Cree que la insistencia de Estados Unidos en ese 5 % responde a preocupaciones específicas de seguridad o a una agenda propia de Washington?
R: El aumento del gasto responde a una preocupación real por la seguridad. La defensa colectiva solo es creíble si los aliados aportan capacidades suficientes. Distintas administraciones estadounidenses han insistido durante años en cumplir el 2%. El nuevo contexto, con guerra en Europa y más inestabilidad en el sur, ha endurecido el tono del debate.
P: ¿Qué impacto tendría para las capacidades de defensa españolas el acercarse o comprometerse públicamente con ese 5 % del PIB?
R: España tendrá que seguir ajustando su esfuerzo en defensa. No solo por la presión de Estados Unidos, sino por la situación en Europa y por los riesgos en el norte de África y el Sahel, que afectan directamente a nuestros intereses. El debate debería centrarse en capacidades y planificación, no solo en porcentajes.
P: Desde su experiencia, ¿qué aspectos de la cooperación en defensa entre España y EEUU deberían priorizarse?
R: La cooperación bilateral puede reforzarse en ámbitos ya consolidados, como las bases de Rota y Morón, la defensa antimisiles y la coordinación operativa. También en inteligencia, lucha contra el terrorismo en el Sahel y colaboración industrial en sistemas de defensa que España necesitará en los próximos años.
P: ¿Cuál es el principal punto de desacuerdo o de fricción entre Madrid y Washington en materia de gasto militar y prioridades operativas?
R: Las posibles tensiones pueden surgir en el ritmo del aumento del gasto o en la elección de determinados proveedores de armamento. Aun así, la relación bilateral es sólida y cuenta con mecanismos de diálogo suficientes para gestionar diferencias.
R: ¿Cómo podría influir la posición del nuevo embajador en la relación de España con la OTAN y en la política de defensa europea en general?
P: El Embajador puede impulsar el diálogo con la comunidad estratégica española: responsables públicos, empresas, académicos y medios. En momentos de cambio, el intercambio de análisis y la diplomacia pública ayudan a evitar malentendidos y a reforzar la confianza.
P: El 5 % del PIB es una cifra muy alta para España. ¿Qué elementos de gasto e inversión incluiría usted en ese cómputo para hacerlo viable?
R: El 5% es una cifra elevada y exigiría un esfuerzo importante. El debate debe hacerse con realismo y explicación pública. En España, el vínculo entre defensa europea y estabilidad en la frontera sur puede ayudar a contextualizar ese esfuerzo ante la opinión pública.
P: ¿Qué mensaje cree que envía a la opinión pública española que un embajador estadounidense hable abiertamente de objetivos de gasto militar?
R: El mensaje estadounidense no debe leerse en clave histórica ni emocional, sino como parte de una revisión del reparto de responsabilidades en la Alianza. Todos los socios están siendo llamados a asumir mayor compromiso en su propia defensa.
P: ¿En qué áreas ve oportunidades reales de cooperación entre España y Estados Unidos en los próximos tres años?
R: La cooperación militar entre España y Estados Unidos es intensa y se prueba en ejercicios y misiones conjuntas. La inteligencia, la ciberseguridad y la ciberdefensa son ámbitos clave. La posición geográfica de España aporta valor estratégico a una relación que conviene preservar con estabilidad y visión de largo plazo.
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