Javier Fraile, director adjunto de Axicom en España
La nota de prensa ha muerto. Lo llevamos escuchando desde hace quince años y, sin embargo, ahí sigue. Quizás el problema no es el formato: es que hemos confundido el envío de notas de prensa con tener una estrategia de relación con los medios. Son dos cosas muy distintas, y esa confusión es la que nos ha traído hasta aquí.
El comunicado sigue cumpliendo una función legítima: es el documento que fija la posición oficial de una organización, que establece los hechos con precisión y que da al periodista una base verificable. Nadie en su sano juicio debería eliminarlo.
“Pero reducir la relación con los medios a su envío sistemático es como creer que tener un buen producto es suficiente para venderlo. El trabajo real está en otro sitio: en construir relaciones de confianza con los periodistas, en entender sus agendas editoriales, en llegar con contexto y no solo con titulares, en ser una fuente útil mucho antes de que haya algo que comunicar.”
Eso implica repensar cómo trabajamos. Las relaciones con los medios deben evolucionar hacia conversaciones más estratégicas, más personalizadas y más sostenidas en el tiempo. El periodista de hoy no necesita más notas de prensa; necesita interlocutores que le ayuden a construir historias relevantes para su audiencia. Y en ese nuevo escenario, la IA añade una capa de complejidad adicional: lo que los medios publican sobre una empresa alimenta los modelos de lenguaje que cada vez más personas consultan para informarse. La reputación ya no se juega solo en el kiosco o en la pantalla; se juega también en los algoritmos.
El futuro de las relaciones con los medios no pasa por enviar menos notas de prensa, sino por hacer mucho más que eso. La nota es el punto de partida, no el destino.
Adrian Elliot, director de Grayling
Enviar nota o no enviar nota. Esa sigue siendo la cuestión. En el sector llevamos años debatiendo si el comunicado escrito ha quedado obsoleto. Y es comprensible que surja la duda: en un entorno donde se han multiplicado los canales y formatos para comunicar una noticia, parece inevitable preguntarse si ha llegado el momento de enterrar lo que durante décadas fue la herramienta por excelencia de la comunicación corporativa.
“¿Debemos entonces publicar la esquela de la nota de prensa? Con total sinceridad, no. Es cierto que la distribución generalizada ya no garantiza la cobertura deseada, especialmente en los medios de mayor relevancia.”
Sin embargo, sigue siendo una pieza clave para estructurar y ordenar la información cuando se comunica un hito importante. Lo que ha cambiado no es tanto la herramienta como la estrategia. Ofrecer una primicia a un periodista o a un medio de referencia es hoy una de las vías más eficaces para lograr una cobertura de calidad. Después, cuando el contenido se difunde de manera más amplia y ya cuenta con el aval de un medio relevante, el interés por la noticia suele crecer de forma natural.
Si actualizáramos la pregunta que planteaban los Buggles, diríamos que la televisión no mató a la estrella de radio, Internet no acabó con el periódico impreso y las redes sociales no han sentenciado a la nota de prensa. Hoy disponemos de un ecosistema de herramientas mucho más amplio y sofisticado, pero eso no implica declarar la defunción de ninguna de ellas. La clave no está en sustituir, sino en saber combinar.
