Por eso Julio Ariza no ha dudado en aprovechar su púlpito en El Toro TV para sumarse al ‘agit prop’ trazado desde la dirección nacional de Vox. En el personalismo típico de dicha cadena, podían verse titulares como “Julio Ariza lee el correo que Ignacio Garriga envió a Javier Ortega-Smith” o “Ariza, el gran protagonista del día para muchos medios de comunicación”. El empresario moroso llegaba a compararse con “Abascal, Trump y yo” en los supuestos ataques de los medios de comunicación. Nadie, como diría Ábalos, entiende como Julio Ariza Irigoyen puede deber lo que debe a todos los españoles, a través de su deuda con Hacienda y sigue haciendo lo que le sale de los cojones.
“Todo lo que pasa entre Vox y esta casa es nítida y nada tiene que ver con el enriquecimiento de nadie”, llegaba a pregonar el pasado miércoles. El jueves, por su parte, Ariza se hacía eco de la filtración -señalada con supuesto origen desde el oficialismo de Vox- de correos cruzados entre Garriga y Ortega-Smith que han generado duras acusaciones por ambas partes.
Ariza incluso se vino arriba con Federico Jiménez Losantos, aludiendo a que podía optar por ser un “dulce” abuelo o un “cascarrabias”, habiendo elegido esta última.
Pero Ariza también ha señalado que todo es una maniobra trazada desde el PP, lo que no deja de ser llamativo, teniendo en cuenta su procedencia como exdiputado autonómico del PP y conocido defensor de Esperanza Aguirre y su tropa. La cuál cuidó y mimó hasta el vómito.
Otro tanto con respecto a Josep María Francás, protegido de Ariza conocido en tiempos en Intereconomía por cierta cuestión relacionada con la fotocopia de una nómina, que amenazó con desvelar detalles sobre Jorge Bustos (antiguo columnista de ‘La Gaceta’ en la fase Intereconomía, ahora bajo la sombra de Carlos Herrera en COPE).
¿Se defiende Ariza, ante las acusaciones de los ‘ex’ de Vox, atacando? Así parece. No es la primera vez que ‘rebotados’ del partido denuncian los vasos comunicantes entre el magnate moroso y la formación de Santiago Abascal. Aunque, aparentemente, en esta ocasión el embate está siendo más fuerte. ¿Dejará Sánchez que Montero ejecute las deudas?
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